Viajar por los diferentes poblados de la región Loreto permite constatar necesidades básicas que tendrían que proyectarse a soluciones en mediano plazo para que la alta demanda en hospitales en atenciones que podrían solucionarse en centros de salud, sea beneficioso para los pacientes de las zonas distantes de las ciudades loretanas.
Y esta era la expectativa cuando hace muchos años se formó la Facultad de Medicina Humana de la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana, que inclusive apostaba por mejorar los conocimientos en enfermedades tropicales, y hasta la fecha tenemos a varias promociones de médicos que han salido a brindar sus servicios, inclusive en ciudades brasileras donde tienen una buena reputación los médicos peruanos.
Por lo visto a estos portadores nuestros de los “mandiles blancos” los hemos dejado ir, y eso es legítimo puesto que cada cual busca las mejoras laborales, sin embargo, tenemos a los que felizmente se quedan entre nosotros y son quienes tendrían que recibir las condiciones para que se estabilicen en los centros de salud de toda la región.
Para ello se necesitan los presupuestos que garanticen la implementación y mantenimiento de los equipos para la atención del primer nivel, así como del personal de salud que junto a los médicos atiendan a los pacientes y estos no tengan que venir hasta las ciudades sea Iquitos, Yurimaguas o Caballococha, donde sean atendidos en dolencias que podría hacerse solucionado en los centros.
Además, que para los pacientes que tienen que trasladarse con algún familiar, a veces familias enteras que llegan a pasar penurias en las ciudades y eso no es justo cuando el Estado debe garantizar la salud de la ciudadanía en situaciones dignas. Sabemos que esto es complicado, pero se deben hacer los esfuerzos porque significa lograr una sociedad saludable que contribuye al desarrollo regional. Como se dice: sin buena salud, no hay nada.
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