Los no vacunados

En esta oportunidad no vamos a hablar de cifras, sino del porque esa decisión de un notorio grupo de personas adultas de no vacunarse, o solo accedieron a la primera dosis y no regresaron por la segunda, y están también los que no recibieron ningún número de aplicación.
Para empezar es razonable que se haya observado que en los centros de vacunación, como en otras actividades que se desarrollan se están relajando los cuidados contra la Covid-19, como si ya la pandemia hubiera pasado y el virus habría sido derrotado.
Por lo que resulta preocupante que de persistir esa decisión de no vacunarse, no solamente ellos y ellas están en riesgo, sino que arrastran a sus hijos y demás miembros directos de sus familias al no permitir que se apliquen la vacuna, y quedar con mayor vulnerabilidad a los efectos negativos de la Covid-19 en caso se contagien.
Es que se nos ha dicho y se sigue difundiendo que las vacunas no hacen el efecto que no haya riesgo de contagiarse, para nada, se ha dicho bien claro que las vacunas son para contrarrestar o disminuir el ataque a nuestro cuerpo de la enfermedad, que nuestro organismo sea más resistente.
Así la idea es que no pasemos a la necesidad de recurrir al uso del oxígeno, que no sea de gravedad, que sea algo leve y quizás casi ni lo sintamos. Esto no se está entendiendo, o la gente que se puso la primera dosis y tuvo reacciones previstas de la aplicación como fiebre u otras afectaciones, se niegan a la siguiente aplicación.
Como sabemos son dos dosis y se viene la tercera dosis, también se sabe que las vacunas en general contra cualquier enfermedad tienen reacciones previstas desde que fueron analizadas y creadas en los laboratorios, como la vacuna contra la polio, el tétano, etc.
Se espera que las personas recapaciten porque nos están haciendo un grave daño a todos los vacunados y a ellos mismos. Es injusto que mientras en lugares como África, piden tener las vacunas y exigen a los países del mundo a colaborar entre todos y que en el menor tiempo posible toda la población del planeta, o casi todos, o lo suficiente para amenguar al virus y que no se reinvente con más fuerza destructora contra nuestro organismo.