A PROPÓSITO DEL BULLYING.
Por: Luís Roldán Ríos Córdova. rioscordova2010@hotmail.com
Amar, es nunca tener que pedir perdón, decimos; menos aún si sólo nos vamos a quedar en eso,… tendríamos que agregarle.
Tenemos que admitir que la conducta de los estudiantes en las aulas es el reflejo de la conducta de los padres en los hogares, de donde sale la imagen social de los grupos.
La cantidad y la violencia de los casos de bullying (acoso escolar) en las aulas, niños agrediendo irracionalmente al compañero; estudiantes perdidos entre droga, alcohol y sexo en discotecas y bares, me llevan a compartir algunas reflexiones entendiendo que los errores de los hijos son los errores de los padres.
Nadie va a las vitrinas a escoger la calidad de hijos que queremos, menos pueden ellos escoger el tipo de padre que desearían. Tampoco se trata de culparnos por los errores de los hijos, no, peor aún cuando sólo buscamos justificación sin la menor intención de reconocer nuestros errores como adultos y menos enmendarlos como padres.
Si sembramos vientos, cosecharemos tempestades, se dice. Claro, si sembrar viento significa criarlos mal o mal criarlos. Pero, ¿Quién quiere cosechar tempestades? Ninguno. ¿Alguien quiere tener malos hijos? Nadie, pero, existen. ¿De dónde salieron si nadie quiere tenerlos? Pues, de las actitudes negativas que los padres nos resistimos a reconocer, aceptar y corregir a tiempo.
Realmente hay malos hijos, algunos maltratan física y emocionalmente a sus padres, sobre todo cuando éstos son dependientes de aquellos y el asunto es tan triste como real. No es nuevo, cierto, pero ahora abundan.
¿POR QUÉ EXISTEN MALOS HIJOS SI NADIE LOS TIENE PARA QUE SEAN MALOS?
Claro. Es posible que ningún padre crie a sus hijos para que sean malos hijos, pero las actitudes que asumimos como padres tomadas como norma de crianza algunas veces estén dirigidas para llegar a ese puerto, y, por lo tanto, sin proponérnoslo, logramos el resultado que no queríamos. He ahí el sumo cuidado que debemos tener, la tremenda realidad exige a los padres de hoy a cambiar de actitud en torno a los hijos de hoy.
Las lamentables conductas adolescentes, ya no admiten progenitores complacientes con la caprichosa inexperiencia de los hijos, es impostergable formar el círculo en la familia, empecemos a ser buenos padres a través del buen ejemplo, para formar buenos hijos. De la mayor dedicación hacia ellos dependerá el buen final.
Para formar malos hijos no necesitamos aprender, basta cometer errores y defenderlo a capa y espada porque creemos que nuestra actitud es la del padre perfecto. Entiende papá, el padre perfecto no existe, muchos errores se comenten de buena intención….Si pues, por amor también se cometen errores. Reflexiona papá. Ser buen padre no significa darle al hijo todo lo que pide, aceptar todo lo que dice ni consentir todo lo que hace. Es mejor ser buen padre que padre bueno.
Los padres de ahora deben asumir conductas de crianza tomando lo bueno de hoy sin desdeñar lo bueno de ayer.
Aceptando que los hijos no inventan actitudes, entenderemos que el hijo respetado será respetuoso, el hijo amado será amoroso, el hijo comprendido sabrá comprender, entonces:
_ El respeto de los padres entre sí, será la norma que los hijos adoptarán como principio formativo de su personalidad.
_ La comunicación con los hijos debe ser respetuosamente firme y afectuosa.
_ La comprensión paternal, cuya verdad está en la práctica de saber escuchar, saber aceptar a los hijos como son y cómo piensan, es fundamental para la formación de una conducta tolerante, base de la armonía en familia.
_ La empatía que tiene estrecha relación con la comprensión es elemental para que los hijos aprendan a ponerse en el lugar de la otra persona antes de juzgar a nadie, de donde nacerá la solidaridad con los necesitados y los débiles.
_ Realiza por lo menos tres reuniones de familia al año para ventilar problemas del hogar, que nunca faltan; mamá, papá, hijos, juntos participando desde el niño más pequeñito, hasta el más grande. Todas las opiniones son importantes, no olvides, lo que dice el pequeñito más inocente hasta lo que dice el más confundido de los adolescentes.
_ Respeta las opiniones sin caer en la complacencia por todo. Si respetas las opiniones de tus hijos, ellos respetarán tus opiniones.
La reflexión antes de cada conducta arriba mencionada, debe practicarse como norma en todas las actitudes asumidas con los hijos, ellos generalmente no son secuencias premeditadas, ninguno es primero, ni último, los hijos valen la pena, lo mejor es empezar en algún lugar, en algún momento. No dudes, el tiempo no espera.





