- Para ellos no hay atención, ninguna entidad se preocupa.
La parroquia Santo Cristo de Bagazán, expone una triste realidad que se presenta en Iquitos. “Las personas en situación de calle, duermen donde pueden, no tienen certeza de comer diariamente. El nivel de vulnerabilidad al que se encuentran expuestos es alarmante.
La población en situación de calle se enfrenta a una doble adversidad: por un lado, la percepción de discriminación y trato injusto dentro de la sociedad; y, por otro, el alto riesgo de padecer enfermedades mentales severas.
Además, esta comunidad es vulnerable al abuso de sustancias y a la violencia sexual y física”, dice la parroquia a través del Padre Walker.
Y es verdad, es como si para la población y más para las autoridades, esos menores tirados en la calle sobre cartones y a veces en el mismísimo cemento frío, no existieran. Sale una noticia de que un adulto murió en una X vereda y es como si nada pasara. Como que si el afectado estaría pagando la realidad de su destino y punto.
Sin embargo, lo que más conmueve, es como dice la parroquia; ver la cantidad de menores expuestos a todo. A la mala gente y a las malas condiciones climatológicas. La calle es su mundo, quizá nunca supieron del calor de hogar, menos de los padres que les tocaron. Todo ello agravado por la facilidad con que consiguen la droga en esta ciudad, a diferencia de otros lugares del país.
Aunque nunca hay que perder la esperanza en que se prenda una luz al final del túnel por el que atraviesan, y ellos sean rescatados de esa vida fría y dura en la calle.





