- Expresó el Dr. Carlos Calampa, quien estuvo como autoridad en la época que el virus arreciaba.
Muchos no desean recordar aquellas fechas y la tragedia vivida. Pero siempre es bueno tener presente dichos episodios para estar alertas ante cualquier otro hecho de magnitud mundial y saber cómo enfrentarlo. La prevención siempre será lo mejor.
No se puede olvidar que, en este mes de mayo, pero del año 2020, las personas morían como si estuvieran en una guerra. Y en realidad sí estábamos inmersos en una guerra, pero desigual contra un virus desconocido y mortal a no más.
Hay que recordar que el Dr. Carlos Calampa, estuvo como director del hospital regional donde se registraban cifras impensables de muertos por covid; del 7 de abril al 7 de mayo del 2020. Luego ante la renuncia del gerente regional de salud Dr. Minaya pasó a ocupar dicho cargo hasta el mes de octubre del año 2021. Dice que le dio la enfermedad dos veces, pero de manera moderada y que se cuidaba con mascarilla, con EPP y rezando mucho.
“Pienso que la situación más crítica fue la falta de recursos humanos por el temor que se tenía a la enfermedad del covid 19. Ésta se presentó como una cuestión cataclísmica que no era manejable y todos estábamos expuestos a la muerte. Muy pocas personas decidieron prestar su colaboración.
En este caso la parte administrativa, donde se necesitaba generar adquisiciones, compras, hacer pagos de los recursos; no se podía contar con todos ellos. Los pocos que trabajaban hicieron denodados esfuerzos para sacar adelante al hospital regional y a la gerencia regional. Todo eso fue una limitante.
Luego, hay que resaltarlo, encontramos el apoyo de las fuerzas armadas y de la policía, dos instituciones muy importantes. Empezaron a manejar el problema de la pandemia, asumieron el rol de soporte para actividades de apoyo dentro de la institución.
Hacían vigilancia, recogiendo a los muertos en sus domicilios, en la morgue, nosotros dábamos alimentación y protección con los equipos necesarios. La gente joven de las fuerzas armadas nos apoyó mucho, sin ese apoyo las cosas se hubieran desbordado”, recordó Calampa.
¿Y los casos crecían porque no se conocían los medicamentos a usar?
-En ese momento no se sabía aún cuál era el plan de manejo del virus. No se conocía cuál era el mejor manejo. Se hablaba de Ivermectina, dexametasona, después se supo que empeoraba a los pacientes. Todo era un caos a nivel mundial. Pero creo que la parte fundamental era el oxígeno y muchos de nuestros pacientes fallecieron por falta de oxígeno. Esa fue la realidad.
En una oportunidad un fiscal nos preguntó ¿por qué no se compraron plantas de oxígeno? Le hicimos entender que una planta de oxígeno no pesa 15 o 20 kilos, una planta necesita una instalación, infraestructura, personal preparado para poder manejar y envasar en los balones. El hospital regional envasaba escasos balones.
¿Y qué médicos se la jugaron atendiendo a pacientes?
-Disculpas si no recuerdo a todos. Pero estuvo el doctor Max Theme, el Dr. Quino en UCI. El Dr. Chaner Zumaeta, el Dr. Salinas. Varios pusieron el hombro. En un momento había entre 3 o 4 médicos que hacían vista por pabellón; pero luego bajó a uno solo, no había médicos. Uno solo tenía que pasar visita a 40 pacientes.
No olvidar a María Huilca, que estuvo en este hospital Iquitos atendiendo y evitando que los que no estaban contagiados se les siga atendiendo. A las gestantes, niños, personas con enfermedades crónicas, otros con TBC, VIH, etc.
¿Es necesario que se siga reforzando las plantas de oxígeno?
-Sí claro. Yo hago un llamado a hacer ese esfuerzo al gobierno regional, al gerente, no pueden abandonar las plantas de oxígeno de acá y las que están en capital de provincia.
No olvidar que a nivel nacional hay una alerta por la epidemia de sarampión que se está presentando en otras regiones. El sarampión ataca a los pulmones, en Puno hay gente adulta que está mal, entre los 36 y 40 años, no solo los menores. Es un problema social y hay pacientes vulnerables que cuidar. A los escolares en los colegios.
¿Y qué le impactó en esa época…qué le dolió más?
-Ver morir a mis compañeros, a mis colegas. El Dr. Eder Aguilar, ginecoobstetra, prácticamente murió en mis manos. Varios fueron al hospital regional, otros fueron a Lima y fallecieron. Dimos el soporte a varios en el 4to. perdimos a varios, eso es muy triste hasta ahora.





