¿Qué pueden hacer los padres frente a ello?
Por: Mirna R. Belo, presidente de la asociación juvenil “Kay Pacha”
mbelovargas@hotmail.com
El ser humano comprende siete etapas de desarrollo, cada una de estas etapas de crecimiento o etapas de la vida del ser humano trae consigo cambios distintos, estos cambios son físicos, psíquicos, intelectuales, cognitivos, psicomotores y sociales. No podríamos decir cuál de las etapas o fases de desarrollo son más resaltantes, ya que cada una de ellas aporta de manera distinta al cambio de cada individuo, pero sí mencionamos que la etapa de la niñez y adolescencia suponen cambios importantes y efectos que podrían tener en las posteriores fases de desarrollo.
Estamos rodeados de tecnología, hasta tal punto que a muchos de nosotros nos costaría mucho esfuerzo adaptarnos a vivir sin algunas de las cosas que hace pocos años ni siquiera existían. Si nos ponemos a analizar el contenido de muchos medios de comunicación y distractores, o lo que en términos técnicos se conoce como exposición a pantallas, que tienen gran impacto hoy en día con los niños, adolescentes y nuestros familiares.
Muchos niños pasan un promedio de tres a cuatro horas diarias viendo televisión, con celulares en la mano, Tablets, video juegos, etc. Todos estos aparatos tienen una gran influencia muy poderosa en el desarrollo del sistema de valores, en la formación del carácter y en la conducta del niño, adolescente, ya que, puede ocasionar efectos no positivos como limitar el diálogo en la familia, genera falta compresión de padres e hijos, muchos menores pueden querer imitar la violencia que observan en la pantalla al identificarse con ciertos tipos, caracteres, víctimas y/o victimarios tornándose “inmunes” al horror de la violencia; y gradualmente aceptan la violencia como manera de resolver problemas. Se han visto casos que estas nuevas tecnologías creadas para resolver los problemas de los humanos, muy por lo contrario limitan la creatividad del niño y adolescente, limitan el desarrollo mental y social, limitan su expresión y muchos se vuelven hostiles o violentos, limitan a encontrar su identidad personal, física y psicológica; por si fuera poco todo ello, la adicción a estos aparatos puede generar retrasos en el lenguaje y perjudicar el desempeño académico.
Por ello, es recomendable que las familias presten mayor atención a los programas que ven los niños y adolescentes, enseñarles a los niños a analizar, comparar, cuestionar y seleccionar los programas que ven, estableciendo límites en el tiempo que pasan viendo televisión o cualquier otra exposición de pantalla para evitar que vean aquellos programas conocidos como violentos. Deben cambiar el canal, o apagar el televisor cuando aparecen escenas ofensivas, y explicarle al niño aquello que consideran malo o inadecuado del programa.
Es preferible no tener televisores en los dormitorios de los niños, se debe mantener comunicación, contacto físico y emocional permanente con los hijos, nunca está de más el leer una lectura en familia o siempre preguntarles a los pequeños ¿cómo te fue hoy? ¿Qué hiciste? ¿Qué quieres hacer? teniendo siempre en cuenta que todas las etapas son muy importantes en nuestra vida y que éstas deben ser disfrutadas de la mejor manera; por ello, la responsabilidad de los padres es garantizar que los hijos vivan las mejores experiencias en cada de etapa de vida libre de excesos y adicciones.






