Loreto moría por falta de oxígeno durante varias semanas y por la iniciativa de párrocos se hizo una campaña de solidaridad y se consiguió plantas de oxígeno, centenares de fallecidos. El pueblo de Loreto colaboró con su dinero y el apoyo económico de paisanos y gente del exterior que se sensibilizó de la tragedia que nos envolvía.
Apenas pudimos llorar a nuestros muertos, no completamos el desahogo y teníamos que ponernos en pie, levantar la cabeza y seguir luchando, y exigiendo la atención de un gobierno central indiferente al dolor de sus compatriotas de esta parte de la Amazonía peruana.
Con las plantas de oxígeno de la campaña de solidaridad, otra prestada y otra repotenciada, más la iniciativa privada de apoyar con este insumo médico para salvar vidas, logramos que se atenúen las muertes, y desde el gobierno central nos voltearon la espalda y nos humillaron enviando unos cuantos balones, cuando pudieron gestionar como lo demostraron los sacerdotes católicos, que sí era posible, con voluntad y amor al prójimo y con escasos 1 millón y medio de soles, frente a la millonada que maneja la caja pública.
El otro día nos referimos a lo que le está tocando vivir a Lima, parecía que no iba a suceder, pero, de pronto tras el evidente colapso de los hospitales vino otro colapso, y que es la falta de abastecimiento de oxígeno medicinal para socorrer a los pacientes críticos.
Una pena por nuestros hermanos limeños que no tienen recursos o se están agenciando de dinero para comprar balones como sea, o sentir la impotencia de ver al ser querido que partió a otra dimensión por falta de oxígeno.
Lima sufre ahora lo mismo que nosotros pasamos, aunque todavía estamos en alerta de cuidados. Le sucede a Lima y ahora sí el problema de la falta de oxígeno es un tema de carácter nacional para el gobierno, no de la región Lima, no, sino de todo el país.
Es la peor versión del centralismo que pudimos imaginar, donde el valor de la vida de los “capitalinos” tiene otro trato. Nos parece bien la atención, por supuesto, pero, “tema nacional”. Y cuando nos sucedió a nosotros en Iquitos y lo que vienen sufriendo en las provincias de Loreto, no ameritaba declararlo tema problema nacional? Cuánto daño hace el concepto mezquino de centralismo.
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