El recordado ciudadano loretano don Antonio D’Onadío Lagrotte, en sus intervenciones públicas, siempre hablaba de la creación de las fronteras vivas, es decir, de la necesidad de que nuestros pueblos fronterizos estén armados de peruanidad, que sus pobladores tengan las atenciones que a todo peruano el Estado otorga en mérito a haber nacido en este suelo patrio.
En Loreto, sabemos, la distancias son enormes dada su gigantesca extensión territorial, donde no hay más carreteras que los ríos. El traslado de artículos de consumo diario la mayor de las veces es imposible por los costos que supone por la vía fluvial.
Eso hace que nuestros pueblos fronterizos consuman artículos colombianos, brasileños y ecuatorianos, naciones que colindan con la nuestra. A eso hay que agregar que el poblador amazónico peruano se vea identificado más con el extranjero que con lo peruano, lo que es un factor muy peligroso.
Tan unidos están nuestros connacionales, que toda acción que se produzca en los países limítrofes afectan su vida, como hasta ahora el paro armado de las FARC, tiene en problemas a nuestra gente en el alto Putumayo.
Creemos que la Comisión de Descentralización del Congreso de la República, ha hecho muy bien en aprobar la creación de la provincia del Putumayo son su capital El Estrecho, a la que el Estado Peruano deberá otorgarle los medios para desarrollarse ahí en la lejanía, adonde es imposible llegar en un par de horas, a no ser por avión.
Es por eso importante que se haga realidad una visita de los parlamentarios a esa zona, para que vean la realidad en que viven sus pobladores, para que sea ellos mismos quienes argumenten con base la necesidad de que el Ejecutivo promulgue la ley de creación de esta nueva provincia de la región Loreto.






