Tenemos diferentes tipos de adolescentes y jóvenes que están en grave riesgo a vista de todos en Iquitos, los niños son otro tema aparte también delicado, pero hoy queremos referirnos a aquellos muchachos entre hombres y mujeres adictos a la marihuana.
Hace unos meses se ubicaban en las inmediaciones de la plaza Castilla, otra temporada por la calle Pevas primera cuadra, actualmente se dispersan por la segunda cuadra de la misma Pevas y por la segunda y tercera de la Raimondi, donde la humareda empieza desde las cinco de la tarde aproximadamente.
Las familias constantemente están llamando a las autoridades policiales y al serenazgo, que logran que se retiren, pero después de un rato vuelven y sigue la fumareda y el daño a los menores, adultos y adultos mayores que viven por la zona, que ese olor penetrante les ocasiona dolor de cabeza, sequedad en la garganta, y malestar general.
Una escena intolerable pudimos ver el miércoles por la noche, eran como las 8 pm., cuando llegan hasta la Raimondi segunda cuadra una jovencita y otro muchacho manejando su moto y adelante sentado a la altura del tanque un bebe de unos 11 meses. Se estacionan y se acerca un vendedor de pan con pollo, pero en realidad le vendió la marihuana que al instante empezó a fumar delante de la criatura.
Les increpamos su accionar como madre y padre cómo podían hacer eso con su menor hijo, que nadie puede defender los derechos de ese niño; recibiendo como respuesta de la joven madre que es su hijo y hace lo que le da la gana, más le señalamos que es un hijo de la sociedad y por tanto el Estado debe protegerlo si los progenitores no lo hacen.
Al poco rato llegó la policía con el respaldo del serenazgo, pero ésta referida pareja ya se había retirado del lugar, los que quedaron empezaron a abandonar la zona casi corriendo cuando vieron llegar a los miembros del orden público. Hasta ahí es el trabajo que les compete, aunque en realidad tendrían que estar con representantes de la fiscalía.
Si bien es un alivio para los vecinos cuando los retiran, se tendría que hacer más por estos jóvenes que han equivocado su camino y progenitores jóvenes que exponen a un bebe. Con el acompañamiento fiscal tendrían que retener a los menores de edad que consumen y hacerlo saber a su familia, para que puedan ayudarlos en su recuperación de este vicio muy dañino y riesgoso.
La apariencia de muchos de estos jóvenes es que son estudiantes de alguna academia o de la universidad, o hasta de la escuela secundaria portando mochilas. Por lo que los miembros del orden deben ser dotados de la logística y herramientas legales para que actúen en apoyo real a esta juventud que se está perdiendo. Y los padres, madres y responsables de menores deben constatar donde su encuentran sus hijos e hijas. Por favor. Y autoridades más firmeza.
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Jóvenes rescatables
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