Por: Augusto “Tito” Rodríguez Linares
CPP-FPP.
Posiblemente las autoridades que ejercieron su mandato por el voto popular o al “dedaleo”, como muchas veces ocurrió en el pasado siglo, jamás pensaron que Iquitos crecería tan desmesuradamente en los años venideros, que hoy como consecuencia de esa vorágine que estamos observando y sintiendo, nuestra querida “joya del río maravilloso” es una urbe con cuellos que la están asfixiando por el norte y por el sur debido al crecimiento desmesurado de su parque automotor.
El primer gran cuello es la plaza Bolognesi, ahí donde comienzan la Quiñones y La Participación, en el que se forman grandes obstrucciones de vehículos, sobre todo en horas punta, porque no hay otras rutas que puedan utilizarse para salir del embrollo, más aún cuando se cumplen diversas ceremonias en el referido parque. El otro es la avenida de La Marina en Punchana, donde su empalma con Las Malvinas y que es causa de más problemas en la fluidez del tránsito vehicular por esta zona hacia el puerto Silfo Alván y Bellavista.
La causa, como todos pueden colegir, es que no hay otras vías que puedan llevarnos hacia nuestros destinos. Y porque no existen más calles que cumplan esa finalidad…? Pues, sencillamente porque grandes extensiones de tierras de estos conos y del mismo centro de la ciudad, son obstáculos que impiden la fluidez del tránsito vehicular, incluso peatonal por estos lugares, cuya presencia en años anteriores no causaban problemas y menos preocupación de nuestras autoridades.
Uno de esos terrenos es el viejo aeropuerto de la FAP que cierra la mitad de la ciudad, y que en la actualidad solo es utilizado para el uso de aviones muy pequeños de vez en cuando. Sus muros coinciden con la sede central de La Municipalidad de Maynas. En sus esquinas se arman verdaderos alborotos con la masiva presencia de vehículos. Por esos terrenos podrían pasar hasta 6 calles que vienen desde la zona norte.
Lo mismo ocurre con la presencia del Centro Base MORB, Complejo del CNI, Centro de Convenciones del Pardo en la avenida Cáceres, que comienzan a exprimir el tráfico de vehículos hacia el sur, a los que se suman el Cementerio General y el Asilo de Ancianos, que ocupan más de 8 manzanas; luego viene el Fuerte Vargas Guerra, que cierra la ciudad desde Morona Cocha hasta la avenida Quiñones, creando la tranca más grande que tiene Iquitos para que circulen sus vehículos motorizados y sus peatones. Junto a este enorme terreno, la FAP tiene otra propiedad en la que funcionaba antaño una escuela de supervivencia, que se nota abandonada.
Entendemos que estas y otras zonas fueron designadas a las fuerzas armadas y otras instituciones, cuando Iquitos era una ciudad pequeña que tenía unas cuantas bicicletas y no más de 15 carretas encargadas de transportar pequeñas cargas que no llegaban a esas tierras. Desde entonces hasta nuestros días el panorama ha cambiado muchísimo, por lo que Iquitos urge de dichas carreteras para darle mayor fluidez a su intrincado tránsito vehicular.
No se trata de despojar a los propietarios de sus pertenencias, sino de conseguir su comprensión para que contribuyan con nuestra ciudad permitiendo que muchas calles y avenidas crucen esas tierras para otorgar más facilidades al intenso tráfico vehicular y peatonal que actualmente está soportando.
Esta es una tarea que corresponde más que nada a la Municipalidad Provincial de Maynas, para que solicite a nuestra representación congresal su apoyo y gestionar, sobre todo ante la Fuerza Armada, este permiso que Iquitos requiere para convertirse en una urbe más moderna y organizada.






