- Señala el director regional de Salud, Dr. Aníbal Muñoz, ante constantes cambios de clima en nuestra región.
- Hace llamado a las familias loretanas a tomar sus precauciones y tener mayor cuidado en niños y ancianos.
Evitar cambios bruscos de temperatura (pasar del calor al frío y viceversa), lavado de manos de forma frecuente, ventilación de ambientes cerrados, alimentación saludable (frutas y verduras), consumo de vitamina C, abrigarse de acuerdo a tipo clima, estornudar cubriéndose con el antebrazo o empleando papel desechable, son las principales medidas para prevenir una enfermedad respiratoria aguda.
Así lo señaló el director regional de Salud, Aníbal Muñoz Mendoza, quien además recomendó no subestimar cualquier problema respiratorio leve (como el resfrío común) o moderado como la gripe, pues de no ser atendido oportunamente, podría complicarse hasta desarrollar un cuadro de neumonía.
“Menores de cinco y mayores de 65 años, mujeres gestantes, personas con problemas cardiacos y respiratorios (asma, fibrosis), insuficiencia renal, diabetes, entre otros; son los más propensos a complicaciones respiratorias, por lo que la neumonía en ellos puede ser mortal. Desde la Dirección de Salud hacemos un llamado a la población a tomar sus precauciones ante los constantes cambios de clima que viene atravesando nuestra región”, advirtió el titular de la Diresa Loreto.
En virtud de ello, indicó prestar atención si un niño o adulto presenta respiración rápida o agitada de forma prolongada, fiebre alta por más de tres días, tos con expectoración verdosa, dolor en el tórax, hundimiento de las costillas, entre otros, pues son las señales más resaltantes de esta enfermedad.
“Es importante acudir al establecimiento de salud más cercano y evitar la automedicación. Asimismo, en caso de no estar aún vacunado contra el neumococo o influenza, es importante hacerlo bajo indicación de médico o personal de salud, para de esta manera estar protegido”, indicó.
Finalmente, recordó que la neumonía es un mal alveolar producido generalmente por una bacteria (neumococo), que ingresa por la vía aérea y se localiza en el alveolo del pulmón (“sacos” de aire en donde se produce el intercambio gaseoso), generando inflamación, exudado y pus en la zona, lo que genera dificultad para respirar.





