Hace más de 13 años que en el país y la región se habló en serio y se dejó plasmado en una ley la igualdad de oportunidades entre varones y mujeres en las diversas situaciones de la vida desde la casa, la comunidad y los espacios laborales. A nivel de Loreto fue aprobada una ordenanza regional sobre el tema.
Las mujeres en general desde siempre estuvieron más enfocadas en las laboras de la casa principalmente en la crianza de los hijos y contribuir desde su ubicación en la economía del hogar y el bienestar de la familia de la puerta para adentro.
Esta especie de aislamiento de su participación en el desarrollo de la sociedad vinculadas a los gobiernos de turno y a los sectores, era una realidad de las mujeres sea de la zona rural o urbana, que en la actualidad y desde hace más de una década ha mostrado un avance con la mayor participación de la mujer.
Valdría aclarar que la mujer siempre ha participado desde donde se ubicaba, básicamente en el hogar, el tema es que lo hacía con la enorme desventaja de no ser reconocida, con una remuneración o en su efecto, con acuerdos que la permita ejercer la administración de la casa con dignidad y no en esclavitud.
A pesar que la mujer lo hacía y lo hace sin estudios académicos básicos ni superior, en muchos casos, su desempeño era optimo en la gestión del hogar, con sabiduría, que mejora cuando la mujer accede a la educación en sus diferentes niveles.
Esto es parte de una realidad, solo una parte, porque al salir la ley de igual de oportunidades o de género apunta en buena medida a lo laboral, donde la mujer a igual desempeño con el hombre, este ganaba mucho más, por ejemplo. Con la ley esto ha ido desapareciendo.
Se puede decir que la mujer de la zona urbana se ha visto beneficiada con esta ley en mayor porcentaje que las mujeres de la zona rural porque su forma de vida es diferente y de igual forma la vida de la mujer indígena que también soporta manifestaciones machistas en sus parejas.
Es en ese espacio de la mujer bosquesina donde falta aplicar la ley de igualdad de oportunidades, adaptado a su realidad, y vaya que, de allí también adaptar a cada pueblo étnico, es una tarea pendiente de las entidades cuyas funciones velan por que se haga realidad la ley de equidad de género sin discriminación respecto a dónde se ubica la mujer peruana.
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Igualdad ¿en qué?
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