- Solicita acciones urgentes e impostergables frente al avance de la minería ilegal.
Luego de conocer la información de las innumerables e inextinguibles dragas existentes en 13 ríos amazónicos y que atentan contra todo el ecosistema; el Vicariato no pudo quedarse sin voz. Por el contrario, la ha levantado y eso ha llenado de mucha esperanza a los loretanos, a la vida misma, puesto que la Iglesia defiende al ser humano, la flora y la fauna, la existencia en sí. Aquí su pronunciamiento.
“El Vicariato Apostólico de Iquitos, como parte de la Iglesia Católica, tiene como misión principal evangelizar, promover el desarrollo humano integral y proteger la ecología en el corazón de la Amazonía. Hemos tomado conocimiento del alarmante incremento de la minería ilegal en la cuenca del Nanay, principal proveedor de agua para más de medio millón de habitantes de la ciudad de Iquitos, la principal ciudad de la amazonia peruana, además de las comunidades indígenas y ribereñas.
Es altamente preocupante un nuevo estudio en base a imágenes satelitales que ha encontrado que de los 1,518 registros de dragas mineras en 13 ríos de Loreto desde el año 2017, casi la mitad han aparecido desde principios del 2025, y el 70% del total se ha registrado en el Nanay, que es el territorio ancestral del pueblo Ikitu, que ya ha sufrido desplazamiento a lo largo de los siglos.
El Nanay registra el mayor incremento en la cantidad de dragas, seguido por el Marañón (108 nuevos registros de dragas desde 2025) y el Tigre (67 nuevos registros). También está avanzando la deforestación en las riberas del Río Nanay, por la minería aluvial.
Para las y los cristianos, las Escrituras dejan claro que la creación de Dios es una expresión del amor del Creador: “Del Señor es la tierra y lo que contiene, el mundo y todos sus habitantes; pues él la edificó sobre los mares y la puso más arriba que las aguas” (Salmo 24, 1-2). Por lo tanto, profanar la creación equivale a atentar contra el mismo Dios.
En su discurso a los pueblos indígenas durante su visita a Puerto Maldonado en enero del 2018, el Papa Francisco nos instó a “romper con el paradigma histórico que considera la Amazonia como una despensa inagotable”. Mencionó específicamente la “contaminación ambiental propiciada por la minería ilegal “y la “otra devastación de la vida” que la acompaña: “la trata de personas: la mano de obra esclava o el abuso sexual”.
Como Pueblo de Dios de la Amazonía, responsable de cuidar la creación y velar por el bienestar de las comunidades que dependen de los ríos y los bosques, precisamos lo siguiente:
-El otorgamiento de concesiones vulnera los derechos ambientales y desconoce normativas vigentes, incluyendo ordenanzas regionales que declaran al Nanay como zona de exclusión minera.
-El incremento de la minería en la zona genera violencia y amenazas a la seguridad nacional y requiere un abordaje integral del gobierno nacional y autoridades regionales.
-Los impactos de la minería, en particular la contaminación con mercurio, afectan la salud de las personas y la seguridad alimentaria de las comunidades.
En ese sentido EXIGIMOS a las autoridades competentes particularmente al INGEMMET, al Ministerio de Energía y Minas, al Ministerio del Interior y Ministerio de Defensa:
-La inmediata declaración de nulidad de cualquier concesión minera metálica o no metálica otorgada por el INGEMMET sobre esta cuenca.
-La erradicación definitiva de las dragas y campamentos ilegales que continúan destruyendo los ecosistemas y afectan la salud y seguridad de la población del Nanay.
-Control efectivo de la maquinaria y los insumos que entran a la cuenca por río o por rutas “clandestinas” que son bien conocidas.
A los Diputados y Senador del Departamento de Loreto:
Impulsar una iniciativa legislativa que prohíba cualquier otorgamiento de concesiones mineras sobre los ríos amazónicos, donde está prohibida la actividad, pero donde, pese a estas medidas, el INGEMMET del Ministerio de Energía y Minas sigue admitiendo y permitiendo esta situación, para lo cual se debe realizar, de parte del Congreso y la Contraloría General de la República, una fiscalización exhaustiva a este organismo”.
Desde el Vicariato Apostólico de Iquitos nos ponemos a disposición para alcanzar propuestas jurídicas que permitan enfrentar esta situación en defensa de nuestra casa común y de nuestros hermanos y hermanas que sufren las graves afectaciones de esta ilegal actividad.
Hagamos nuestras las palabras del Papa Francisco en su discurso ante los pueblos indígenas amazónicos: “La defensa de la tierra no tiene otra finalidad que no sea la defensa de la vida”.




