Se hace necesario en esta época que se impulse con gran decisión a la agricultura familiar, los biohuertos o los espacios productivos dentro de los hogares sea en la zona urbana o en la rural, por los múltiples beneficios que esta actividad trae.
Existe toda una normatividad que lleva a la ejecución de este tipo de proyectos, por lo que las municipalidades y otras entidades deberían impulsarla, en vista que se está perdiendo esta costumbre de producir en casa alimentos que pueden ser utilizados de forma fresca.
Tendría que ser una de las prioridades teniendo en cuenta el alto índice de desnutrición infantil que seguimos teniendo en Loreto, aunque la falta de una alimentación saludable está afectando a todas las edades, y la producción como soporte está a punto de desaparecer, las huertas, las que todavía hay, están vacías.
Está demostrado que en pequeños espacios también se puede lograr cierta producción que, apoye en la complementación de alimentos en los hogares, y de ser el caso para intercambios de productos o la comercialización.
Hasta en zonas inundables con las debidas plataformas sobre el río, se puede impulsar la realización de sembríos, pero no hay una decisión de las autoridades en promoverlo, en una actividad que contribuirá a la unidad familiar en objetivos que beneficiará a todos sus integrantes.
En este contexto, por desnutrición crónica y anemia, deberían declarar en emergencia a nuestra región Loreto, de tal forma que se pueda cumplir con la promoción de las huertas productivas de forma masiva, así como otros de crianzas de animales de corral, que todo sume a la mejora de la dieta alimenticia.
Si no resolvemos como sociedad estas graves estadísticas, en un futuro no muy lejano tendremos un buen número de ciudadanos afectados con incapacidad para un buen desempeño laboral y propensos a enfermedades que el sistema de salud se verá muy limitado en curarlos. ¿Así, qué sociedad nos espera?
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Huertas vacías
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