- La furia del pueblo se desbordó en las calles.
- Ex presidente del gobierno regional impulsó frente paralelo al Frente Patriótico de Loreto.




Han transcurrido 24 años desde que se registraron los lamentables acontecimientos del 24 de octubre de 1998. Lamentables por las 5 muertes registradas (Corina Coral Arana, Katherine Echevarría, Jorge Valles Sinarahua, Luis Alvarado Curi y Gabriel Shapiama Ríos), pero aleccionadores en cuanto a que se dio a conocer a nivel nacional e internacional lo que el pueblo Amazónico venía atravesando por ese tiempo, así como la amenaza latente sobre su cielo, en la entrega de miles de hectáreas de Pijuayal y Saramiriza, al vecino país Ecuador.
Todo ante la complacencia y complicidad de las autoridades de ese entonces con el gobierno de Alberto Fujimori y Montesinos, hoy presos pagando sus excesos y abusos dictatoriales. Ciudadanos que hoy cuentan con 25, 30, 40, 50 etc. no podrán olvidar jamás aquellas horas intensas y ardientes que se registraron en Iquitos con la protesta masiva, la quema de carros, motos, hoteles e instituciones públicas.
Era una expresión de la impotencia y rechazo contenido en ciudadanos y ciudadanas asqueados por las evidencias de corrupción. Además, del eterno olvido y asalto al que se tiene sometida esta región aislada de vías terrestres hacia la sierra y costa del Perú. Entre otras exasperantes carencias.
La provocación llegó al pueblo del lado de quien antes había ocupado el sillón del CTAR-Loreto, ahora identificado como gobierno regional de Loreto; Tomás Gonzales Reátegui, que luego fue «premiado» con un Ministerio en la capital. Un mandatario que abusó del poder, que se aprovechó del cargo y jaló a la mayor porción de medios de comunicación para que no investiguen sus actos.
Actos como la entrega de la construcción de la carretera Iquitos-Nauta a un grupo de militares, un círculo que gracias a la incólume conducta del Juez Jorge Luis Cueva Zavaleta, fue roto y enviado a pagar su corrupción al penal de Iquitos.
La ex autoridad creó el paralelismo con el infelizmente recordado «frente de paz y desarrollo», conformado por trabajadores del gobierno regional que aquella tarde del 24 de octubre de 1998 fueron obligados a estar en el estrado levantado a uno de los lados de la Plaza 28 de Julio, para luego recorrer las calles.
Es ahí cuando varios integrantes del Frente Patriótico de Loreto, salen desde la Casa del Maestro a observar la escena indigna a la que Gonzales, sometía a los trabajadores, hijos del pueblo también.
Mujeres vestidas de negro, pues consideraban que la Democracia moría al haberse anunciado la firma del tratado para beneficiar a Ecuador, junto a muchos estudiantes universitarios caminaron hasta el inefable estrado para hacer correr a los que ahí estaban.
Lograron rescatar el pabellón nacional y con dos banderas en mano decidieron dar vueltas por la plaza. Ahí toman conocimiento de la presencia de Villanueva Ruesta (ex ministro de Fujimori) en el hotel Royal, así que enrumba hacia allá la movilización.
Cuando todo empezaba a agitarse, más gente del pueblo se sumó al grupo del FPL, en ese espacio las autoridades del interior del hotel lograron que una camioneta los saque disfrazados de policía, en la rauda huida, sin importarles la vida de nadie, salieron sumamente acelerados y en esa huida matan a la mártir Corina Coral y su nietecita.
La sangre loretana de dos mujeres aún no se enfriaba en la pista cuando la furia se apoderó de las venas de los miles de loretanos que observaban su deceso. Ante el atropello inmenso, nadie pudo controlar a la masa que empezaba a desbordarse por todos lados.
Se desembalsó todo y los incendios empezaron a aparecer como hongos. Se quemaron carros, motos, hotel, palacio de justicia, Sunat, Contraloría General de la República, CTAR incluido, dirección agraria, pesquería y Canal 7 que por ser la señal del Estado fue capturado por el poder corrupto, brindando espacios a periodistas cuestionados y que sólo abrían los micros e imágenes televisivas para agredir verbalmente a los principales dirigentes del Frente Patriótico de Loreto, así como a los principales periodistas llamados de oposición.
Y la rabia desbordada, no solo fue por el tratado de Itamaraty, fue porque el pueblo se cansó de tanta corrupción que era denunciada, pero no escuchada y resuelta ejemplarmente. Acá empezó la caída del ahora presidente encarcelado Alberto Fujimori, Montesinos y toda la telaraña de corrupción tejida en 8 años que llevaba de gobierno.
IQUITOS AL DÍA SIGUIENTE:
Desolado pero unido. Grande y resucitado de aquella aparente «muerte» a la que lo había condenado el mencionado gobierno.
La pérdida en locales fue grande, pero más grande aún la dignidad de todo un pueblo que dijo: «¡¡Ya no más!!» a todo lo que pasaba en aquella década.
Un pueblo que ahora mismo parece nuevamente «adormecido», sin frentes que lo defienda, sin líderes que se la jueguen por él, con autoridades que no lo sacan adelante y le brinda una mejor calidad de vida.
Por lo que estamos seguros, todo ello viene abonando para que –quizá- algún día nuevamente se haga escuchar. Esperemos que sin violencia y muertes de por medio; ya depende de las nuevas generaciones de los hijos de esta incomparablemente hermosa Amazonía (por su naturaleza).
(Luz Marina Herrera Lama).




