El Hospital Iquitos cumplió 81 años de vida institucional. La fecha debió ser motivo de una gran celebración en las modernas instalaciones del nuevo nosocomio, una obra largamente esperada por toda la región. Sin embargo, la realidad volvió a imponerse: el aniversario se desarrolló con una ceremonia sencilla, mientras médicos, enfermeras y trabajadores continúan atendiendo a la población en un hospital de contingencia que hace mucho dejó de ser una solución temporal.
Lo verdaderamente admirable no son los discursos, sino la entrega del personal de salud. Durante años han soportado limitaciones de infraestructura, falta de espacios adecuados y el constante riesgo que representa laborar en un establecimiento deteriorado. Han demostrado que la vocación de servicio puede más que el abandono, aunque esa vocación no debe seguir siendo utilizada como excusa para postergar decisiones que debieron tomarse hace mucho tiempo.
Las palabras del director, Carlos Coral Gonzales, reflejan el sentir de toda la institución: esperanza en que el nuevo hospital finalmente abra sus puertas. Pero esa esperanza debe venir acompañada de hechos concretos. La población ya ha escuchado demasiados anuncios, cronogramas y fechas que terminaron incumpliéndose. Loreto no necesita más promesas; necesita un hospital funcionando.
La visita del ministro de Salud representa una oportunidad para demostrar que el Gobierno Central comprende la magnitud del problema. No basta con recorrer la obra o revisar informes técnicos. El ministro debe garantizar que las observaciones formuladas por la Contraloría sean levantadas, que los equipos biomédicos estén plenamente operativos y que no existan riesgos para pacientes y trabajadores antes de la puesta en funcionamiento.
Las filtraciones detectadas en el tanque de agua, las grietas aparecidas durante las pruebas y otros llamados “vicios ocultos” evidencian que una obra de esta importancia no puede entregarse con deficiencias. Las responsabilidades de las empresas constructoras y supervisoras deben determinarse con absoluta transparencia. La salud de miles de loretanos no puede quedar supeditada a errores técnicos ni a interminables procesos administrativos.
El Hospital Iquitos, conocido por generaciones como el hospital de los pobres, merece que su aniversario número 81 marque el inicio de una nueva etapa y no otro año de espera. El mejor homenaje para quienes dedicaron su vida a esta institución y para quienes hoy siguen sosteniéndola con esfuerzo será abrir, de una vez por todas, un hospital moderno, seguro y plenamente operativo. Después de tantos años de retrasos, Loreto ya no pide favores: exige el cumplimiento de una deuda histórica con su salud.
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Hospital Iquitos 81 años de historia…
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