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Iquitos

“Hay trabajos que pasan y otros que pesan…demasiado”

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  • Puerto de Productores es punto de trabajo de muchos estibadores.

Existe un refrán popular que dice: “Hay trabajos que pasan y hay trabajos que pesan”. Dicho refrán deja de ser figurativo y se vuelve literal al recorrer el estrecho y deteriorado camino hacia la parte baja del Puerto de Productores, pues es ahí donde los estibadores son los protagonistas de esta historia.
El intenso sol se siente aún más al caminar sobre losas de fierro recalentadas. El rostro de esas personas, llamadas también “chaucheros”, se ve a las justas debido a que muchos andan con la cabeza gacha, sudorosa, mirando firme las maderas viejas para no caer.
Suben y bajan las escales del lugar, que a pesar de no ser tantas, quizá para ellos logran volverse eternas cuando van cumpliendo su labor. Los bares, la música y el intenso olor a licor acompañan el recorrido.
Muchos no saben que gran parte de los estibadores trabajan con licor en las venas para así-quizá- no sentir o aliviar el fuerte dolor que les causa cargar cosas por el precio de un sol o un poco más, dependiendo del tamaño.
La basura en el lugar no se deja extrañar, pues se encuentra desde la entrada hasta el final, incluso debajo de las casas o ventas. Terminando las escalinatas en deterioro se encuentra un camino de maderas desordenadas y en mal estado que llevan hacia la parte central de ese lugar.
Hasta el punto donde llegan diferentes embarcaciones en el que diariamente viajan cientos de personas con sus cargas. En una esquina un grupo de personas con cerveza en mano, sin mascarilla y sin metro de distancia.
En otra esquina, sin embargo, unos cuantos estibadores toman su descanso para luego continuar con las actividades. Ambos intentando escapar de la pesada realidad que afrontan.
Desde abajo se puede observar de manera panorámica el gran Puerto de Productores, donde el paisaje del cielo a media tarde pasa a segundo plano y lo primero que salta ante los ojos es la gran cantidad de basura con un pedazo enorme de chatarra abandonada y oxidada.
Durante la pandemia estos personajes (estibadores) sufrieron mucho más, pues a pesar que el intenso dolor esta vez era en su estómago y en la mirada de sus pequeños al no contar con trabajo y sin tener algo que llevarse a la boca; cuando se les hizo la pregunta si es que alguno SALIÓ beneficiado con el bono, atinaron a decir: “A las justas SALÍ de mi casa” bromean. (Textos y fotos: Micaela).

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