- Opinó el Lic. José Arturo Fernández Guevara, coordinador de la unidad hospitalaria de salud mental y adicciones del hospital regional de Loreto.
Alguna autoridad o candidato a ocupar un alto cargo en las próximas elecciones, debería proponer un plan para salvar a tantas personas con problemas mentales que deambulan por las calles de Iquitos. Y no solo de Iquitos, también se aprecian en otros distritos o capitales de provincia.
Sin embargo, acá la única respuesta que se tiene cuando se les recuerda la existencia del CREMI o “granja psiquiátrica”, que estaba ubicada por la carretera a Santo Tomás, es que desapareció por las condiciones crueles en que tenían a los pacientes psiquiátricos. Y es verdad. Las condiciones eran de terror. Crueles en extremo.
Pero eso era antes, cuando no había tantos profesionales como los hay hoy, que no había tanto presupuesto para construir un lugar acogedor y no había leyes y normas que protejan el buen trato de los pacientes. Ahora los hay, por lo que bien podrían construir un lugar lleno de paz, que los lleve a recuperar su salud mental. ¿Por qué no?
Existiendo uno, administrado de buena forma, con calidad y calidez, no se tendría que ver a tantas personas mentalmente extraviadas por diversos lugares. Porque es una utopía pensar que se pueda cambiar esa realidad con los centros comunitarios de salud mental o los hogares de refugio que existen. No alcanzan.
Ayer se pudo conocer qué en el área de psiquiatría del hospital regional, actualmente están albergados 8 pacientes psiquiátricos. En dos pabellones, uno de hombres y otro de mujeres. Tres pacientes que fueron internados bajo mandato judicial, ya se han recuperado, pero siguen ahí, sin que hagan los trámites para su salida.
Uno de los tres es L.V.F. un joven que en estado de drogadicción mató a golpes a su abuelo que estaba sentado tranquilo en una mecedora, indicando que había escuchado voces que así se lo ordenaban.
Ha sido condenado a 13 años de cárcel. Hace 4 o 5 años que lo llevaron al área de psiquiatría del hospital, actualmente está recuperado gracias a su medicación. Un tratamiento que bien podría llevarlo en el penal.
“Sí podría llevar su tratamiento en el penal porque acá es un obstáculo para nosotros. Y no es por maldad, sino que hay otros pacientes que podrían ser internados, pero a consecuencia de los judicializados que ocupan camas, no se les puede recibir.
En cuanto a las personas que están con problemas mentales en las calles, yo podría dar mi opinión de manera personal, como ciudadano. A mi parecer acá hay un tema de diferencia entre los pacientes que tienen familia y los pueden reincorporar a la sociedad. Con el paciente que no los tiene a lado, por lo que debe ser custodiado, vigilado, controlado, esa es la diferencia entre ambos.
Hay algunos a los que sí se les puede controlar y se pueden reinsertar a la sociedad tomando su tratamiento. Hay muchos que necesitan de un cuidado permanente. Antes estaba el CREMI, ahora ya no. Debería haber un lugar para ellos que necesitan de un cuidado especializado”, opinó Fernández.





