Se trata de dos situaciones opuestas que el mundo ha tenido desde sus inicios, en diferentes épocas, escenarios, razones, protagonistas y formas. Ha existido siempre la guerra y la paz. Es una constante en la humanidad y siempre se ha buscado cómo salir de ese estado de enfrentamiento entre las naciones y otros grupos comunitarios.
La historia mundial y de nuestros entornos como país nos cuenta de los conflictos vividos y las tensiones que todavía tenemos, y de los esfuerzos para evitar enfrentamientos bélicos entre naciones. Nuestra región hace unas décadas ha vivido momentos de guerra en la frontera con el Ecuador.
Está fresco todavía en nuestra memoria los apagones en horas de la noche en la ciudad de Iquitos, como estrategia militar para que el enemigo no nos ubique fácilmente frente a cualquier ataque que podría planear. Eran horas de miedo por lo que podría pasar.
También vivimos los momentos tensos en la lucha de igual forma en la frontera con el Ecuador, en la zona del alto Cenepa, donde nuestro país perdió Twinza, aunque el conflicto bélico no llegó a mayores en el año de 1995, felizmente.
Estas experiencias cercanas a los tambores de guerra no se asemejan para nada a lo que han vivido en otros enfrentamientos, mucho menos a lo que viene ocurriendo en Ucrania, donde la población civil vive enfrenta los peores momentos de su existencia.
Por supuesto, que la misma figura se da en otras guerras del mundo, solo que Ucrania es la última víctima de guerras frías entre naciones poderosas que terminan por estallar en la parte más débil de la historia de las diplomacias, en el pretexto o razón de los poderosos, enfrentados que no se tocan, pero desencadenan derramamiento de sangre en el mundo.
Es cuando muchos decidimos hacerle guerra a la guerra, con palabras, apelando al raciocinio para que esta forma de masacre e insulto más grande a la inteligencia humana, acabe, y esperamos sea pronto, aunque los tambores de la terquedad, la ambición, el poder, el dinero, la intolerancia, la soberbia, estén rondando en contra de la paz. Hagamos fuerza de energía y espiritualidad para influir a favor de la tranquilidad en todos los lugares del planeta.
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Guerra y paz
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