- Patrulleros de la Policía de Carreteras están fuera de servicio por fallas mecánicas; agentes deben cubrir reparaciones de su propio bolsillo.
La Unidad de Policía de Carreteras de Iquitos atraviesa una crítica situación operativa debido al grave deterioro de su flota de patrulleros, compuesta por vehículos con más de ocho años de uso continuo y sin el mantenimiento adecuado. Las consecuencias ya se hacen sentir en la carretera Iquitos – Nauta, principal vía interprovincial de la región, que ha quedado virtualmente desguarnecida ante la creciente inseguridad.
Imágenes captadas en las últimas horas muestran cómo varios patrulleros son remolcados hacia talleres particulares tras sufrir fallas mecánicas en el motor. La mayoría de estos desperfectos tienen su origen en la falta de mantenimiento preventivo y correctivo, una situación agravada por la antigüedad de los vehículos.
Lo más alarmante es que, según testimonios de familiares de efectivos de la unidad, muchos policías deben asumir de su propio bolsillo los costos de reparaciones básicas para mantener los patrulleros en circulación. Esta carga económica afecta directamente sus finanzas personales, lo que evidencia no solo una crisis logística sino también institucional.
La falta de vehículos operativos en la carretera Iquitos – Nauta pone en riesgo la seguridad de miles de ciudadanos. La ausencia de patrullaje ha derivado en un aumento de los delitos como robos, asaltos y accidentes de tránsito, según denuncias de usuarios frecuentes de esta vía.
La situación actual también refleja una preocupante falta de planificación y asignación de recursos por parte del Estado, debilitando aún más la confianza ciudadana en la Policía Nacional del Perú.
En ese sentido, se exige al Comando Policial de Loreto, encabezado por el General PNP Glenn Anthony García Chávez, tomar medidas urgentes. Entre ellas, la gestión de presupuesto para el mantenimiento integral de la flota existente y la pronta reposición de las unidades inoperativas.
La carretera Iquitos – Nauta es una arteria vital para la comunicación, el comercio y el transporte de emergencia en la región. Su desprotección compromete seriamente la seguridad y bienestar de toda la población. Es indispensable una intervención inmediata que devuelva la operatividad a la Policía de Carreteras y garantice un mínimo de control y vigilancia en esta ruta estratégica.
(C. Ampuero)






