- Dice Liz Chicaje Churay, quien acaba de ganar el premio medioambiental Goldman

Como cada año, la Fundación Goldman (1989) hizo entrega de su galardón, conocido como el “Nobel ambiental”, a seis defensores y defensoras de la naturaleza reconocidos como los activistas medioambientales comunitarios más importantes del mundo.
Liz Chicaje Churay (38) con esposo, 5 hijos, 4 varones y una mujer, orgullosa de mantener a su familia unida, oriunda de la Comunidad Bora de Pucaurquillo (Pebas); resultó ganadora del importante reconocimiento medioambiental GOLDMAN 2021, llamado también el “Nobel de la Ecología”.
Se ganó el reconocimiento por impulsar la creación del Parque Nacional de Yaguas, así como luchar por más de 20 años contra la minería ilegal y la deforestación de la especie flora y fauna en la Amazonía. Existen más de 3 mil especies y viven 29 comunidades indígenas.
El parque nacional Yaguas es un área protegida en nuestro país, está ubicada en el distrito de Putumayo en la provincia de Maynas y en los distritos de Pebas, San Pablo y Ramón Castilla/Loreto. Tiene una extensión de 868,927 hectáreas.
Brinda servicios ambientales a las comunidades indígenas asentadas en el río Putumayo y en el río Yaguas, pertenecientes a los grupos étnicos Quichua, Bora, Ticuna, Huitoto y Yagua, los mismas que con sus prácticas y costumbres tradicionales ancestrales aprovechan los recursos naturales de manera sostenible.
Fueron años de lucha, pero finalmente el ministerio del ambiente (año 2018) en la gestión de la ministra Elsa Galarza, accedió a su objetivo de convertir la zona ecológica en Parque Nacional Yaguas. A dos años de lo ocurrido, la lideresa Liz Chicaje, ha sido reconocida en nombre de todos los que lucharon por ese logro.
“Fue un trabajo en conjunto de ambas cuencas y líderes de comunidades de Putumayo y Ampiyacu, reconozco totalmente el trabajo de ellos. Quizá me denominaron a mí porque era la única mujer dentro del grupo que luchamos por conseguir el parque nacional. Mis compañeros varones a quien reconozco, me fortalecían para que siga adelante como líder mujer.
Hubo necesidad de identificar la parte céntrica que para nosotros está el banco ecológico. Ahí es donde se reproducen la mayor parte de especies en extinción. Se reproducen y luego migran a las áreas comunales, nos brinda una fuente de alimentos la que cuidamos sostenidamente. También es un lugar sagrado ya que, en el tiempo de la migración, la esclavitud, por acá pasaron huyendo en el tiempo del caucho. Muchos ancestros están descansando en este lugar Yaguas.
Hoy gracias a Dios nadie toca el Parque Nacional Yaguas, está más vigilado. Como pueblos indígenas solos no podíamos, necesitábamos del Estado y de las instituciones competentes que nos ayuden.
Hace poco participé de un sobrevuelo por la zona del parque, llegamos al puesto de vigilancia que tiene el Yaguas, me sentí contenta de constatar que el bosque está intangible. Está intacto, pero necesitamos siempre seguir trabajando para que ahora y siempre esté cuidado” declaró Liz.
Sencilla, humilde, como todos los que viven en la selva profunda. Sonríe, habla emocionada, pero en el fondo parece como si no aquilataría el nivel de premiación recibido.
Y es que su verdadera premiación fue hace dos años, cuando el ministerio y el gobierno de turno, reconoció el territorio amenazado por la deforestación y minería ilegal; como el gran Parque Nacional Yaguas, tan exótico y cargado de hermosura natural, semejante al paraíso. (LMHL).






