- Dirigente declaró luego de entrevista con presidente de Corte.
Reconocieron la débil presencia del Estado, así como las limitaciones de acceso a los servicios públicos esenciales; pero, más importante, coincidieron sobre la causa central de estos problemas en Loreto: la falta de conectividad vial terrestre.
Los dirigentes del Frente Patriótico de Loreto sostuvieron una reunión con el presidente de la Corte Superior de Justicia de Loreto, a quien manifestaron la voluntad de unir esfuerzos para el desarrollo de la región, al cual contribuirá decisivamente la habilitación de la carretera Napo – Putumayo.
Al respecto, plantearon que la garantía del acceso al servicio de justicia, como de todos los demás, parte de la existencia de condiciones sociales y económicas mínimas en un territorio. Condiciones ausentes en el Putumayo por la carencia de vías terrestres que faciliten el acceso e intervención del aparato estatal en todos sus sectores y niveles.
Por lo que, actualmente, Loreto está padeciendo las consecuencias del incremento del narcotráfico, la criminalidad organizada y minería informal. A ello, se suma la pobreza y hasta indigencia absoluta que asoma en las calles de su principal ciudad, Iquitos; mientras que, en las provincias del interior y la frontera este panorama empeora.
Loreto es el único departamento del Perú donde un viaje interprovincial para el ciudadano común dura más de 20 días (diferencie en la lectura, son días y no horas): es la ruta de Maynas al Putumayo, donde se recurre forzosamente al transporte fluvial, el cual se caracteriza por su alto costo, muchos días de viaje y múltiples riesgos.
Precisamente, el Putumayo se mantiene con sucesivas declaratorias de emergencia por los citados delitos. Ante lo cual se precisa la ejecución de constantes operativos militares y policiales; sin embargo, en fuentes de las Fuerzas Armadas, un solo operativo a dicha provincia demanda una inversión mayor al millón de soles. Indudablemente, un sobrecosto para el Estado que sería contrarrestado si se contara con una carretera.
De modo que, con un presupuesto escaso destinado al sector seguridad, tales operativos se ejecutan muy esporádicamente; al punto que, al 2023, se expandieron los cultivos de coca hasta posicionar a Loreto como epicentro del narcotráfico, ostentando más de 50 mil hectáreas cocaleras que representan el 53% del total nacional del sembrío ilícito (Devida).
La situación descrita se viene conociendo a nivel nacional y, conforme refiere el Frente Patriótico, no se puede ser ajenos a ésta. En cuanto a la alternativa de solución factible (y en el corto plazo), indicaron la urgencia para que se concrete la carretera Napo – Putumayo.
“Hemos tomado conocimiento del compromiso del Gobernador Regional para habilitar esta vía; que en febrero ingresará maquinaria pesada para reabrir el tramo Puerto Belaunde (ex Puerto Arica) hacia el río Algodón, y que paralelamente están en marcha los trabajos de limpieza. Por ello, seremos vigilantes que se ejecute”, refirió José Alfredo Gómez Isla, secretario del Frente Patriótico.
A su vez, el presidente de esta organización, Eloy Pizango Paima, manifestó la firme colaboración para impulsar esta obra de necesidad pública que “mejorará las condiciones de vida de las comunidades más remotas y en aislamiento, así como de la región en su conjunto”.
Por su parte, el Dr. Aristóteles Álvarez indicó que se continuará trabajando por la mejora de la justicia en la frontera, la cual alberga a poblaciones en mayor situación de vulnerabilidad. Para lo cual, proseguirá la articulación con instituciones, gobiernos y organizaciones de la sociedad civil que coinciden con esta política nacional y otras vinculadas al desarrollo integral de la región.
Dato:
La carretera Napo – Putumayo fue construida durante el gobierno del presidente Belaunde Terry, y a la fecha se encuentra conservada. Sus 56 kilómetros de trocha carrozable solo necesitan trabajos de mantenimiento para mejorar su transitabilidad, así como la construcción de 13 kilómetros adicionales para la conectividad completa de las provincias de Maynas y Putumayo. Sin embargo, hay trocha donde la gente sigue caminando desde los ochenta.






