Los jueces del estado de Virginia en EE.UU., nos sacaron de un esquema al que ya nos habíamos acostumbrado, que tan solo la palabra de una mujer acusando de agresión física y verbal, sin mayores pruebas contundentes, pueda dar lugar a una sentencia en contra del hombre sea este una ex o actual pareja.
El caso del juicio entre los actores y ex esposos Johnny Depp y Amber Heard, donde él la denunció por difamación al haber publicado un artículo en el The Washington Post en el 2018 donde denunciaba violencia doméstica y sexual, y que daba pie a pensar que el agresor era Depp, esto nos lleva a varias reflexiones, luego que ayer el actor le ganara el juicio y una reparación civil de 15 millones de dólares.
Aunque el jurado sin bien le otorgó la razón al actor de la famosa película “Piratas del Caribe” donde encarnaba al capitán Jack Sparrow, ha deslizado la idea de que en su vida conyugal ambos eran víctimas, quizás uno más que el otro, ello porque le han otorgado a Heard una “reparación” (no se dijo exactamente), pero debe recibir 2 millones de dólares, o sea que algo de razón le otorgaron en su postura de víctima de agresión.
Como quien diciendo que se evidenciaría situaciones de violencia en la pareja, pero no en la medida descrita por la actriz en contra de su ex esposo, llegando a la conclusión que el artículo escrito por ella en el diario norteamericano antes mencionado se refería a Depp y sentenciaron como difamatorio.
Una de las reflexiones respecto a este caso se puede expresar en este texto de cuyo autor desconocemos, pero se hizo público: “Hoy no solo ganó el capitán Jack Sparrow, ganamos todos los que venimos denunciando el feminismo tóxico que acusa sin pruebas para obtener beneficios legales y dinero. En cualquier juicio son las pruebas las que deben hablar. No bastan los testimonios, más aun si eres actriz”.
Otros escritos han manifestado: Por ser mujer no basta que te tenga que creer. Ni por ser mujer eres “especial”. Y la verdad que nos deja mucho qué pensar ya que hemos sido testigos muy cercanos de cómo ciertas mujeres ejercen un abuso físico y psicológico contra su pareja, sin que este tuviera capacidad de reacción en su defensa con una denuncia formal, muchos por vergüenza, aunque esta actitud está cambiando.
Y esa expresión de “feminismo tóxico”, pues lleva a la figura de determinadas mujeres que aprovechando el escenario de “mujer víctima” (que en muchísimos casos es válido), hacen de las suyas denunciando a sus compañeros de agresiones que no pasaron, incluyendo a la figura de violencia sexual dentro del hogar formado.
Lo que un jurado evalúa son las pruebas que se presentan, no solamente a los testigos que pueden ser enseñados. En todo caso este hecho judicial que ha sido seguido por millones de personas en el mundo, deben llevar a las mujeres a despertar y si están sufriendo de cualquier tipo de agresión, deben juntar las pruebas necesarias para defenderse si deciden denunciar, lo mismo los hombres. Este caso Depp y Heard, nos trae está lección
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