Al celebrarse hoy un aniversario más de reconocimiento a la noble y esforzada tarea magisterial, trabajo al que muchos acceden por ocasión, profesión u vocación. Para los que cultivan sin pausa su vocación hoy hay que homenajearlos doblemente puesto que su ímpetu de formar, moldear a las nuevas generaciones está por sobre todas las cosas. Por encima de todas las carencias que siempre están presentes en el sector educación y la clase trabajadora magisterial.
Al igual que el sector salud, el sector educación es uno de los pilares fundamentales en el desarrollo de todo país sin embargo, hay que recordarlo una vez más en este día especial, los muchos presidentes que han gobernado el Perú no han tenido el interés de nutrir a ambos sectores para que los responsables de conducirlos estén absolutamente capacitados, ejecutando su trabajo en infraestructura adecuada y con las herramientas necesarias. El presupuesto entregado a ambos sectores para su desempeño, resulta francamente irrisorio.
El pasado gobierno del ex presidente Alan García, intentó modernizar la educación con el obsequio de miles de pequeñas computadoras pero ¿con qué energía los niños de la zona rural pondrían hacer funcionar dichos aparatos? Al margen que muchos se quemaron y otros nunca llegaron a su destino. Impulsó también la reconstrucción de los colegios «emblemáticos», sin darse cuenta que existían muchos miles de centros más que necesitaban siquiera un baño en buen estado, una pizarra y una tiza con la que los maestros les enseñen las primeras letras del abecedario. Falta de equidad. Alan García, miró lo superficial y no la profundidad de la eterna crisis en la que está el sector, crisis que con una política apropiada y desembolsos bien invertidos podría haberse superado.
El actual presidente ofreció realizar una revolución educativa con mucho esfuerzo por el bien de los jóvenes del país , aún le queda espacio para honrar su palabra, pero lo observado en el tiempo transcurrido de su gestión no genera aliento confiable en el magisterio. Por el contrario hay preocupación en cuanto a la desidia de que se promulgue ya una sola Ley que unifique al profesorado para que no existan ventajas y desventajas entre unos y otros. Los sueldos de los maestros se han congelado en el devenir del tiempo, quizá por ello (aunque de ninguna manera es una disculpa o un atenuante) muchos de ellos caen en ilícitos penales.
En este Día del Maestro un deseo que la situación crítica por la que atraviesan perennemente se disipe y que sus luchas sociales obtengan resultados positivos para que los responsables de velar por una mejor educación en el país, base del crecimiento como Nación, comprendan que mejorando la situación económica de los docentes, así como su perfeccionamiento e infraestructura escolar, es posible que el país cambie para bien pues los maestros son los forjadores y moldeadores de las nuevas generaciones.
¡Feliz Día a todos los maestros del Perú! A todos los que desarrollan su función por vocación y convicción absoluta.





