-No resistió el 90% de quemaduras que tenía en todo el cuerpo y dejó de existir en clínica Ana Sthal la tarde de ayer.
Tras sufrir cuatro días de agonía, Jorge Chávez Ramírez (54) dejó de existir en la unidad de quemados de la Clínica Ana Sthal la tarde de ayer, producto de la explosión de un deslizador el pasado viernes 07 de julio en el puerto «Da Costa». Siendo de esta manera la segunda víctima mortal.
Chávez Ramírez murió horas antes de ser evacuado a la ciudad de Lima en donde tenían todo listo para que se recupere en una clínica de la capital, fue así que se despidió de su esposa Kelly Leveau Villanueva, quien estuvo con él desde el momento que ocurrió la tragedia.
Entre lágrimas, la desesperada mujer contó cómo su esposo le dio a conocer detalles de la explosión de aquel terrible viernes 07, indicando que habían recibido gasolina de mala calidad, aparentemente, de la empresa petrolera que abastece a las embarcaciones de los Da Costa, los obreros realizaban mantenimiento de los tanques de gasolina con una motobomba, lo cual habría originado chispas al momento de su manipulación, ocasionando la terrible tragedia. Los heridos fueron trasladados por equipos de bomberos hasta el hospital regional de Loreto, donde recibieron las primeras atenciones, pero por la gravedad de sus heridas fueron llevados hasta la clínica Ana Sthal en donde la empresa se estaba haciendo cargo de los gastos.
«Mi marido estaba sacando el agua del combustible que se encontraba mezclado al momento que ocurrió la explosión para que no se malogren las maquinas del deslizador, a partir de ahí no recuerda nada», señaló la esposa.
Antes que muriera se despidió de su mujer como presintiendo que lo peor estaba por venir, el infortunado hombre deja tres hijos, uno de ellos, un menor de edad que cursa el nivel primario en un colegio local. Por otro lado, la familia de la mortal víctima no descarta la posibilidad de denunciar ante el Ministerio Público presunta negligencia por parte de la empresa Da Costa.
Los restos de Jorge Chávez Ramírez serán velados en su vivienda ubicada en la Avenida La Marina Nº 153. Como se recordará, el último fin de semana corrió la misma suerte el mecánico Wenys Núñez Tuesta (38), quien también no pudo resistir las quemaduras de tercer grado que tenía en todo el cuerpo; sin embargo, el único sobreviviente de esta terrible tragedia que aún se debate entre la vida y la muerte es Manuel Ríos, sus familiares esperan un milagro de Dios para su pronta recuperación. (C. Ampuero)





