- Gerente general del gobierno regional, Econ. Pablo Soria, en la II Mesa Binacional de Integración Fronteriza 2025.
- Para “que permita a los pobladores de frontera tener una respuesta a sus necesidades”.
La actividad que concluye el día de hoy, se desarrolla en el auditorio del gobierno regional de Loreto y cuenta con la participación de gerentes y funcionarios de la entidad regional, así como funcionarios y equipo técnico de la Gobernación del Amazonas.
Pablo Soria, hizo un apretado resumen de lo que ha significado la integración peruana colombiana desde el tratado Salomón Lozano. “Perú y Colombia tienen una historia de más de 60 años de acciones de integración económica, social, fronteriza”, refirió.
También habló del plan de desarrollo de la zona de integración y del fondo binacional con el que cuentan que está administrado por un Comité Binacional. “Contamos con ese fondo con el que se financian proyectos importantes en educación, salud, cultura, fortalecimiento de actividades productivas”, mencionó.
“Estos encuentros son importantes porque permiten tomar acuerdos respecto a una mejor y mayor articulación interinstitucional que beneficie a los pobladores de frontera y así puedan tener respuesta a sus necesidades de salud, educación etc. Contamos con una enorme riqueza intercultural, en Loreto contamos con 32 pueblos originarios, con sus lenguas, cultura, costumbres ancestrales.
En la zona de frontera está el pueblo Tikuna, es un pueblo expandido por Brasil, Colombia, están ahí desde antes de que aparecieran nuestros países, todos ellos merecen una atención especial, respuestas del Estado para que puedan tener una mejor calidad de vida y mayores oportunidades.
Por otro lado, es necesario mencionar que existe un riesgo y es el creciente cultivo ilegal de hoja de coca en la frontera. En Ramón Castilla, según DEVIDA, existen 13 mil hectáreas de cultivo de hoja de coca y debe haber muchas más sembradas. DEVIDA evalúa desde el satélite los cultivos que están en estado de cosecha.
Se pone en riesgo la protección de los pueblos. Tanto Ramón Castilla, como el Putumayo, tienen una Declaratoria de Emergencia producto de los riesgos que se derivan del narcotráfico. La Declaratoria tiene ya más de 10 años. La policía hace esfuerzos, las fuerzas armadas igual, articulan con los países vecinos, pero la respuesta parece ser corta porque estas actividades siguen ampliándose, desarrollándose.
Tenemos muchos desafíos en común, como la lucha contra la minería ilegal, aluvial, que ocasiona fuertes impactos al medio ambiente, a los peces, a la misma agua, etc. Esos desafíos son grandes y nos unen para definir acciones que nos permitan retomar el rumbo del progreso y el desarrollo”, concluyó.






