Conversando sobre el tema ambiental con una especialista, nos expresó su preocupación por lo que viene sucediendo en Iquitos con las dragas ilegales que extraen oro de los ríos Putumayo, Napo, Marañón y otros afluentes amazónicos. “Esto me recuerda a cómo empezó en Madre de Dios, yo estaba allí cuando empezó todo. Era el momento de poner freno, pero a nadie le importó”.
Esa preocupación y nostalgia de lo que era Madre de Dios y lo que es en la actualidad, con mucha contaminación de por medio, pobladores enfermos con las consecuencias de la contaminación por mercurio. Un caos y tristeza en zonas que antes eran productivas y boscosas.
Iquitos entonces está a tiempo de poner un alto a este notorio avance de las dragas ilegales extractoras de oro de los ríos. En ese sentido esperamos un actuar más firme de las autoridades competentes para combatir esta actividad económica que nos hace daño y nos puede hacer un daño muchísimo mayor si llegara a masificarse.
Es lo que ocurre en Madre de Dios, es tan difícil en la actualidad poner freno a una actividad donde están comprometidos ya muchos pobladores, incluyendo autoridades que no tienen la visión de futuro y piensan en lo inmediato del rendimiento comercial de este rubro contaminante y que atenta contra la vida de los habitantes.
Seguimos y seguiremos escribiendo sobre lo mismo, alertando, no nos cansaremos, aunque esperamos que quienes tienen que actuar porque es su función, lo hagan. Y es que los problemas se agudizan porque no lo prevenimos. Sucede en todo orden de cosas. Pero, insistimos, el tema de las dragas ilegales es cuestión de estar a favor de la muerte o de la vida. Estamos a tiempo. Frenemos una actividad que solo nos envenenará.






