- Expresó la reconocida Psicóloga Hellen Tello, quien perdió a médicos amigos y familiares directos por culpa del virus letal.

Si ella que es una profesional de la salud mental, se quiebra al recordar a sus amigos médicos del hospital regional que fallecieron en la época crítica de la pandemia; qué podemos esperar de los ciudadanos comunes y corrientes que muchas veces no pueden manejar ni un problema menor de tipo emocional, luego de haber enfrentado momentos tan aterradores por culpa del virus mortal.
Eso sin contar con los deudos de personas que fallecieron y de frente los llevaron a enterrar al cementerio covid, donde están en filas mortales. No en tumbas individuales. Difícil y complicado trabajo el que vienen asumiendo los psicólogos en estas épocas donde ya se ha instalado la pandemia de la salud mental.
“La verdad nunca nos habíamos preparado para eventos tan extraordinarios y tan fuertes como el vivido. No solo nos ha golpeado en el aspecto físico, sino en la forma de ver la vida, de pensar, de relacionarnos unos con otros. Han sido muchas pérdidas humanas en Loreto, en este hospital que ahora nos ha dejado huellas que aun duelen, a quienes lloramos.
Pero que también nos dicen que debemos sacar lecciones de todo esto, no quedarnos estancados sino sacar lo mejor de nosotros como trabajadores, personas, directivos de hospitales, sino aprendemos la lección esto pasará como una historia más. Urge que aprendamos la lección que nos está dejando covid 19.
Los gobernantes deben ver de manera objetiva las cosas, no pensando en lo que van a ganar o ganar réditos personales. Que vean de manera objetiva que la salud y educación han sido postergados por años. Si bien es cierto se han dado algunos paliativos producto de las protestas, ahora la historia debe ser diferente. Hay responsabilidad como profesionales de la salud, los gobernantes como entes rectores de nuestra región tienen la gran oportunidad de ver a la salud y educación con un rostro humano, no con un rostro de cuánto voy a ganar por esa obra” expresó la doctora.
¿Usted debe extrañar mucho a los valiosos especialistas de este hospital que murieron por el virus?
-De manera personal me es muy difícil acercarme al ambiente del Cuerpo Médico (se le quiebra la voz). Me es difícil porque aún está ahí su recuerdo, su presencia. Ellos murieron por salvar vidas, ellos murieron porque pensaban que eran fuertes, pero frente a esta epidemia no hubo las condiciones y nos ha azotado a todos.
Sin equipos de protección, sin ayuda de nadie, acá los médicos hicieron lo que pudieron con valentía y serenidad, pero luego con resultados tan adversos y dolorosos como su partida eterna. Pienso que el mejor homenaje para ellos es seguir adelante, seguir viviendo y seguir tratando a la población lo mejor que podamos.
Creo que no hay en Iquitos persona alguna que no haya sido golpeada por esta enfermedad. Estamos tratando ahora de empezar a ver la segunda ola de epidemia, que es una epidemia de salud mental. Ahora es donde salen todas las secuelas emocionales que ha dejado esta enfermedad. Es difícil superar porque nos ha tocado muy fuerte y nadie ha estado preparado para esto.
Es normal que nos sintamos afectados emocionalmente, no es bueno callar y aguantar solos. Si tienen algunos problemas tienen que conversarlo, busquen ayuda, la salud mental tiene que ser afrontada, vista como un ente potenciador de la salud física. Por eso se dice que no hay salud, sin salud mental. Debemos ayudar más al prójimo, ser solidarios, si podemos ayudar hay que hacerlo.





