- Manifestó uno de los damnificados del último incendio registrado en la zona de Moronacocha.


Que lo ocurrido en el Psje. San Pedro, del asentamiento humano Francisco Secada-Moronacocha, sirva de alerta y prevención a todos los habitantes de Loreto ya que esta región viene entrando al periodo de temperaturas máximas, lo que siempre acarrea incendios. Tal como lo adelantó el Senamhi e Hidrografía de la Marina de Guerra.
Y mucho más cuidado en zonas vulnerables, donde las viviendas levantadas son de material rústico, las mismas que están prácticamente pegadas unas a otras, por lo que un siniestro ocurrido como el del sábado por la tarde; puede llevarse en pocos minutos una cuadra entera de casas.
Parados en una especie de barranco para observar el panorama dejado por las lenguas furiosas de fuego, vemos a un hombre salir prácticamente desde las cenizas (como el ave fénix). En sus hombros lleva una herramienta útil para hacer huecos en cualquier terreno y sembrar palos o plantas.
“He regresado a mi casa para sacar mis herramientas, aunque están todas quemadas, pero las arreglaré para volver a hacer los huecos y hundir los horcones de mi nuevo espacio. Junto a mi esposa y mi hijo tenemos que empezar de 0, nos hemos quedado sin nada.
Señalan que el incendio empezó en la casa de un vecino que se dedica a hacer escobas, estaba cerrada con candado. Mi esposa gritaba incendio, incendio, entonces salimos corriendo, no sacamos nada, ni nuestros documentos. Las casas empezaron a arder rapidito, como si fuera un periódico” habló el damnificado.
ELISBAN el hombre de las escobas. Sus cuatro perros murieron calcinados.
Pese a que varios señalan que desde su vivienda empezó el incendio, Elisbán dice que es falso. “Yo no sé por qué la gente está hablando así, están mal. Mi casa estaba cerrada con candado, nomás estaba enchufada la refrigeradora. No había cables viejos, eran nuevos, no puede haber habido cortocircuito. Quizá empezó en la casa de mi vecina, no lo sé.
Yo estaba en Belén dejando mis escobas, ahí me enteré y cuando llegué todo había sido consumido por el fuego, no quedaba nada. Hasta mis cuatro perros se quemaron, nadie los pudo sacar. Uno se llamaba Ducke, las otras eran Pelusa, Canela y Blanca” contó Elisbán.
CINTHIA madre de 3 pequeños.
Ella y su pareja hace 15 años que vivían en el lugar siniestrado. “El incendio empezó en la casa del vecino que hace Escobas. Yo estaba en la sala con mis hijos y mi madre, tuve ganas de ir al baño y ahí vi que salía humo de la pared del vecino que luego se convirtió en fuego. Todos salimos despavoridos, sin sacar nada.
Acá la verdad que vivíamos algo más de 14 familias, otros tenían sus terrenos, pero no vivían. Pero ahora se les ve por ahí colaborando en las ayudas que dan. Deben hacer una gran evaluación para ayudar realmente a los que hemos perdido todo.
Mi esposo es técnico de topografía, pero ahora está sin trabajo. Con todo quiero dar gracias a mi Dios por estar bien sanos y a salvo de este desastre, empezaremos de nuevo” habló Cinthia.





