POR: JUAN SOREGUI VARGAS.
Durante estas tres últimas décadas, estuvimos observando el esfuerzo de muchas personas con gran sensibilidad para proteger y defender a los millones de niños del mundo. Religiosos, sicólogos, maestros de verdad, integrantes de la sociedad civil han dado duras batallas en los aparatos legislativos de diferentes gobiernos para plasmar leyes y normas de protección a los indefensos infantes y adolescentes.
En el Perú existen docenas de leyes y normas para la protección física y sicológica de esta población vulnerable ante los ataques de aquellos enfermos, sicópatas, sociópatas y todo tipo de patas (patológicos) que de manera insana y cruel cometen barbaridades con gente indefensa como los niños. Muchos al caer en manos de la policía o del poder judicial, dicen que han sido guiados por el demonio. Mentira, pues, dicen que han estado endemoniados, para no responsabilizar de sus genes del mal que de un momento a otro se manifiestan.
Pero, aquí viene la gran paradoja de esta lucha por la defensa de nuestra riqueza o reserva de nuestra especie. En los colegios del Perú y especialmente de Loreto, se dictan clases seminarios y talleres para sensibilizar a los maestros y otros elementos de la sociedad, y sin embargo según las estadísticas, es aquí donde se han cometido tremendos abusos contra algunos de esta población indefensa, muchos de ellos maestros y auxiliares de educación.
La mayoría de los integrantes de los sindicatos que cada cierto tiempo quieren un cambio de las leyes de su profesión son los primeros en violar estas normas legales de protección al infante y al adolescente, lavando el cerebro a los mayores para que sigan el ejemplo violentista para que cuando sean grandes ocurra lo mismo.
Hace más de una semana, pasábamos por el colegio Ruy Guzmán que queda ubicado en la esquina de 9 de Octubre con la avenida Quiñones, y observé detenidamente cómo una horda de maestros especialmente los que iban a la cabeza de la marcha gritaban de manera violenta cosas que no puede escuchar un niño de la boca de un maestro. Un profesor del interior me comentó que muchos de los niños, estaban aterrados, otros los más grandes, curiosos. ¿Esto no afecta a la salud mental de los niños de ese colegio? ¿Esto no es una forma de abuso contra estos niños penado por normas y leyes aprobados a nivel nacional e internacional? Sea cual fuera los motivos de su protesta, no debieron hacer este escándalo que quedará estoy seguro en la mente y alma de estos infantes y algunos o la mayoría de ellos dirá ¿por qué los maestros, los que deben enseñar valores se han portado de esa manera? Son las mismas escenas que se pueden ver en la televisión de gente extremista, llamada maestros, que van a los colegios a asustar a esta población infantil, promoviendo malas costumbres, promoviendo antivalores.
No solo ocurrió en estos tiempos con la protesta de los llamados maestros, sino que uno puede ver por las calles a ciertos grupos sindicales llevar consigo a sus niños. Recuerden lo que ocurrió en Cajamarca, mujeres embarazadas y otras y otros varones llevando a niños y niñas a la protesta, en un acto que consideramos de cobardía.
En estas marchas de protesta con este ingrediente podría haber ocurrido alguna tragedia por el pánico de los niños, por la presencia de elementos que no pueden controlar sus emociones y al ver a la policía resguardando estos colegios se podrían producir ataques en los que saldrían perdiendo los niños. Los maestros deben dar el ejemplo. Soy de la opinión que incrementen al maestro aunque sea 5000 soles, pero bien evaluado, cada tres meses, de lo contrario si no sale bien en la evaluación que lo boten, como hacen en la China , en Rusia, en Finlandia, etc. Bien pagado pero a un elemento que vale la pena. Evalúen y verán que no queda ni el 10 por ciento de ellos. Como en todas las actividades públicas, trabajar con los que de verdad merecen el puesto.





