- Dice Bernardo Cayetano Ruiz, jefe del registro civil de la municipalidad del centro poblado de Cushillo Cocha.
A unos 25 minutos en motocarro que se desplaza por una especie de vereda peatonal, se puede llegar desde Caballo Cocha a Cushillo Cocha. Un pueblo con historia, no solo porque la mayoría de habitantes (unos 4 mil) hablan su lengua originaria (Ticuna), sino porque lucha para sobrevivir frente a la tentación de la siembra de hoja de coca y la producción de droga.
Tienen un hermoso lago, paisajes que dejan perplejos a más de uno. Pero también dejos colombianos que se entrelazan con los ticunas. Se pudo conversar con el jefe de registro civil, Bernardo Cayetano, quién debido a los muchos nacimientos, se estaba quedando solo con una hoja del libro de Reniec.
“Numay, buenos días. Konatá, adiós”, dice Bernardo en su lengua originaria. De inmediato agrega que ha habido incremento de nacimientos por lo que ya solo le quedaba una hoja del ente para el que trabaja.
“Ya he ido a Caballo Cocha para enviar mi ficha estadística a Lima y solicitar otro libro porque esta es la última hoja que me queda” menciona y agrega que en todo lo que va de la gestión regional lo único y por primera vez que han hecho, es que la subregión viene construyendo una losa deportiva. También contó que el colegio primario secundario “Pastor Valencia Peña”, ya dictaba clases presenciales.
Le preocupa que los médicos serumistas se queden en Caballo Cocha, cuando su plaza es Cushillo Cocha. “Acá el técnico tiene que atender a toda la población, él mismo receta y eso no puede ser. Igualmente, el corte de luz es un gran problema que tenemos. Nos cortan toda la noche la luz y nos quedamos bien a oscuras, nos dan hasta el día siguiente. Se queman los equipos de la gente y nadie responde” habló. (LMHL).







