POR: JUAN SOREGUI VARGAS.
Hace diez años o un poquito más, acompañaba en las marchas organizadas por el frente patriótico de Loreto, gritando arengas contra los traidores de la patria. Observaba con admiración a «lideres» de la gesta libertaria de la región, levantando la voz de protesta, motivando a la gente que acudía en grandes cantidades a estas manifestaciones de verdaderos patriotas, es decir la masa en general. Recuerdo muy bien a uno o varios de ellos que iban del costado hacia atrás y adelante gritando: Ni un ladrillo ecuatoriano en Loreto, ríos de sangre correrán en defensa de los loretanos, etc. Nuestro corazón y alma vibraba al compartir con estos «lideres» sus emociones expresadas en voz alta. Como todo lo que se hace en este mundo sale a la luz, encontré a este y otros revolucionarios en una exposición técnica y académica para elaborar el programa de desarrollo de la Amazonía peruana. Casi al final del evento, el que gritaba ni un ladrillo ecuatoriano en Loreto, nos pidió, personalmente al que suscribe esta nota, proyectos de acuicultura para presentarlo a la reunión que iban a tener en Lima o en alguna ciudad de Ecuador, para el convenio de paz peruano-ecuatoriano. Al año siguiente él y algunos de estos motivadores de masas, trabajaban en Lima en oficinas ligadas a los acuerdos de este tratado de paz firmado en Itamarati, Brasil, con buenos sueldos y con proyectos que robaron a los tontos útiles. Es decir la misma conformación genética del hipócrita que predica una cosa y hace otra con la meta del beneficio propio, motivando a una población desinformada y aprovechando su sentimiento de lealtad a la patria.
En cuanto a este tratado, no creo que se pueda disolver o eliminar, lo firmó Fujimori, luego vino el señor de Acción Popular y nada, después vino don Alejandro Toledo y ni michi, luego el doctor Alán García Pérez, nada, y ahora, con la reunión en estos pasados días en Chiclayo, entre el señor Ollanta Humala y el presidente del Ecuador, Rafael Correa, se confirma que ningún gobernante va a querer patear la mesa internacional, menos si de garantes estuvieron y están Brasil, Chile y otros grandes de América del Sur.
Aún quedan rezagos de esta actitud de patrioterismo de algunos líderes que no se dan cuenta de esta realidad. Algunos de los políticos han utilizado hasta lo más querido de sus familiares para gritar como el hipócrita de líneas arribas y ganar elecciones. Fueron a poner banderas, a lavarlas, algunos dijeron vamos con nuestros machetes, sin tener una estrategia definida para poder enfrentar este problema creado por militares y gobernantes que se dejaron ganar la guerra.
La enorme cantidad de dinero para este convenio binacional está generando beneficio a los pobladores de Tumbes, Piura, Chiclayo y otras poblaciones del norte, frontera con Ecuador y, nosotros con ese patrioterismo que ha hecho ganar mucha plata a los agitadores de turno, no recibimos beneficio alguno. Rechazamos ese dinero que podría ser invertido en proyectos productivos, de generación de energía eléctrica, de hidrovías, de comercio exterior, de turismo.
Pienso que nos queda las siguientes alternativas: aislarnos de los países que fueron garantes de la firma de este tratado, lo cual ahondaría la miseria (es decir no reconocer el tratado pero prácticamente); armarnos con machetes, escobas y palos de capirona para ir a pelear contra los ecuatorianos y expulsarlos o que ellos nos liquiden con moderno armamento o trazar una estrategia de colonización que pueda contrarrestar a las actividades que inteligentemente vienen realizando los gobernantes ecuatorianos.
Se podría utilizar el dinero del convenio para hacer verdaderas ciudades competitivas en la zona del bajo amazonas, y en la parte de saramiriza y como aconseja el libro el arte de la guerra estar en el corazón de nuestros rivales para no dejarlos avanzar en sus proyectos de apropiación de más territorio.
Muchos o algunos dirán que soy un traidor y, eso no es cierto. Con mi amigo el profesor Julio Pérez, fui al tabladillo instalado por el comité por la paz en la plaza 28 de julio y logramos arrebatar la bandera a los integrantes de este grupo y con mucho valor a pesar de nuestra edad, le entregamos a los jóvenes y estuvimos protestando en ese día trágico para nuestro pueblo. Desde antes, estuve en verdaderas luchas en contra las intenciones de invasión del territorio de Loreto, en el colegio, en la universidad y cuando fui profesional en la sociedad civil.
Pero, cuando hacemos un verdadero diagnóstico de la situación y observamos a hipócritas que ganan con la buena voluntad del pueblo, no queda otra alternativa que diseñar una estrategia diferente, al estilo de lo que recomienda el autor del Arte de la Guerra.
El discurso de Rafael Correa, ayer en Chiclayo, en el marco de este convenio y con la presencia de nuestro actual presidente, no hace mas que ratificar que tenemos que mover otras fichas, estamos en desventaja con ellos, tenemos que utilizar el dinero de ese convenio para emponderarnos con nuestros hermanos del bajo amazonas. Ayer, el presidente Correa ha expresado que vienen utilizando o van a utilizar la via del napo para comercializar con Brasil. En tanto, nosotros seguiremos gritando no a un ladrillo ecuatoriano, y seguiremos en la miseria y aunque no lo crean alejándonos de nuestros compatriotas de esa zona, porque esto seguro que ellos no querrán nada con nosotros que los hemos abandonado y sin con los ecuatorianos que les venden gas, alimento y medicinas baratos y les dan trabajo. Modifiquemos nuestra estrategia y seamos mas inteligentes para ganar no la batalla sino la guerra.





