Las cifras sobre el avance de la minería ilegal en Loreto deberían preocuparnos a todos. Desde 2017 se han registrado 1,518 dragas en 13 ríos de la región, y casi la mitad de ellas han aparecido desde comienzos de 2025. Esto significa que estamos frente a una actividad que está creciendo rápidamente y que cada vez ocupa más espacios de nuestros ríos.
Pero hay un dato que resulta todavía más preocupante: alrededor del 70% de las dragas registradas se encuentran en el río Nanay. Y el Nanay no es un río cualquiera. Es la principal fuente de agua para Iquitos. Dicho de la manera más sencilla: si seguimos permitiendo que este río sea afectado, estamos poniendo en riesgo el agua que necesita nuestra propia ciudad.
La minería ilegal no solamente busca oro. Para hacerlo, remueve el fondo de los ríos, destruye las riberas, afecta los bosques y puede contaminar el agua con mercurio. Esto termina perjudicando a los peces, a las comunidades y a todas las personas que dependen de estos recursos. Lo que sucede río arriba puede terminar afectando directamente la vida de quienes vivimos en Iquitos.
Lo más preocupante es la velocidad con la que está creciendo esta actividad. En poco tiempo han aparecido cientos de nuevos registros de dragas en nuestros ríos. Si hoy son cientos, no podemos esperar a que sean miles para recién reaccionar. La prevención es mucho más sencilla y menos costosa que intentar recuperar un río después de que haya sido gravemente destruido.
Por eso resulta importante que el Vicariato Apostólico de Iquitos haya levantado su voz. Más allá de cualquier religión o posición política, el mensaje es fácil de entender: no podemos permitir que la búsqueda de oro termine poniendo en peligro nuestra agua. El desarrollo económico nunca puede justificar la destrucción de aquello que necesitamos para vivir.
El Nanay es parte de la vida de Iquitos y su protección debe convertirse en una prioridad. Las cifras ya no son solamente estadísticas: detrás de cada draga hay una amenaza para el río, los bosques, los peces y, finalmente, para las personas. Si el Nanay es nuestra fuente de agua, protegerlo no es una opción: es defender nuestra propia vida.
Lo Último
El Nanay no puede esperar
Date:




