El Artista de la Llanchama

La llanchama es un árbol que crece en la espesura amazónica y llega a medir 30 m. de altura y 90 cm. de diámetro, su corteza es de color gris y textura áspera. El hombre originario amazónico emplea su corteza para hacer máscaras, vestidos y pintar lienzos donde manifiestan su cosmovisión amazónica o la manera que ellos dan una interpretación profunda a momentos o situaciones que las líneas impresas van teniendo forma y un sentido propio. José Leonardo Morey Ríos, es hijo del Sr. Víctor Morey Peña y de la Sra. Miguelina Ríos Marín. Desde muy temprana edad, aproximadamente 7 años, acompañaba a su padre, a navegar por los ríos amazónicos que lo llevaban a Pucallpa, se puede decir que fue uno de esos primeros contactos que mantuvo con el río, el bosque, la muyuna y la palizada. De manera sincronizada, iba escuchando relatos, leyendas y cuentos propios de nuestro folklore amazónico, que enriquecían su conocimiento y formación. Dentro del desarrollo de su educación primaria, recuerda con mucha alegría y de manera imborrable, que su hermano mayor Luis, le llevaba de la mano a la escuela del profesor Ibrahim Vásquez, que funcionaba en la calle Ricardo Palma cuadra seis, donde había una huerta amplia y un árbol al que pocos niños podían subir y coger los frutos; luego va estudiar en Requena en el colegio Agustín López Pardo y termina su secundaria en la Gran Unidad Escolar M.O.R.B. Viaja a Lima a estudiar cursos técnicos de publicidad, fotografía, fotomecánica, diseño gráfico y marketing, recuerda que en aquellos tiempos estas carreras no tenían demanda y era poco rentable, pero a él le apasionaba dedicarse a estudiar estos cursos. Regresa a Iquitos y llega a trabajar en la imprenta Amazonas, luego en el C.E.T.A. con el Padre Joaquín García y en T.V.S. Cable, con el polaco Stanislaw Tyminsky, el año 1988 ingresa a Bellas Artes y egresa el año 1992, junto a Duber Rengifo y Cliver Flores en la especialidad de “Dibujo y Pintura”, junto a ellos egresan otros artistas para seguir la docencia. Luego complementa su formación en la U.N.A.P. ostentando el grado de bachiller en educación y así va formándose el artista.
Luego pasa a ser parte de la plana docente en Bellas Artes y es ahí cuando un alumno de la comunidad bora de Pevas, le regala un pedazo de llanchama y le transmite la técnica de pintar este lienzo con piripiri, que es una planta herbácea que también se le da uso curativos y medicinales. Hasta ese momento, para él artista, el conocimiento de esta tela era incipiente. José Morey empieza a pintar los trazos geométricos que era su especialidad, queriendo imponer su estilo y se da cuenta que era rechazado, el resultado de la pintura no era de su gusto y era ajeno a lo que él deseaba, se genera un conflicto entre el artista y la llanchama, hasta que viaja a Lima, se reúne con dos artistas en Barranco y les muestra la tela y una de sus amistades se fija en las líneas y con esa capacidad visual del artista, le aconseja y demuestra el grado de importancia y buen uso que pueden dar estas líneas. Desde esa fecha hasta la actualidad, esta corteza amazónica, se convierte en cómplice y compañera, en la vida diaria del pintor, la conexión y energía es intrínseca. Morey reafirma, que cuando va trazar un dibujo, no sabe ni lo que va pintar, solo se deja llevar por las líneas, simplemente esa línea le lleva y empiezan a visualizarse las formas y se van construyendo las figuras, esta dualidad artística hizo que le llame a la llanchama “mi maestra silenciosa”.
José Morey, ya viajó por diferentes lugares de la amazonia y de Europa, llevando esta técnica originaria amazónica. Estos lienzos se exhiben en los mejores lugares de Iquitos y otras ciudades del Perú. En nuestra ciudad podemos apreciar estas obras en el lujoso restaurante Las Terrazas y la pinacoteca “Luis Repetto”, donde se exhibe “Amaxonia” que le describe de esta manera: “Una sirena curiosea la proa de un barco hundido en las profundidades de un río. Su cuerpo alargado de diseños lineales en naranjos, blancos y amarillos, contrastan con el brillo azul de la profundidad, habitado por otros actores diferentes. Las corrientes multidireccionales de celestes, azules y esmeraldas se mueven con ritmo y armonía. Todo cobra vida en un instante, mientras la sorpresa del naufragio, entretiene a la criatura sin tiempo”. Esta descripción tiene una composición diagonal y tiene mucho que ver con el agua y los mitos que hay en ella. El río es vida, es un medio de transporte, un camino y también es muerte, convirtiéndose esta pintura en algo simbólico y sujeto a muchas interpretaciones.
Christian Bendayán, premio nacional de Cultura, uno de los máximos exponentes del arte amazónico contemporáneo, describe a Morey y a su pintura “Amaxonia” con este texto: “Gran artista Pepe y muy buena elección, esta obra es una excelente muestra de la madurez de sus procesos evolutivos en su técnica, estilo y manejo de color. La refracción del paisaje y las figuras características de la obra de Pepe nos invitan a pensar en las múltiples vidas e historias que habitan las realidades amazónicas. Felicitaciones al artista”.
“Si quieres ser artista, no debes tratar de agradar a nadie con tu obra”. Esta frase marcó a José Morey, muchos de los trabajos que pinta, son ventanas para ingresar a un mundo mágico y universal con los elementos que tienen naturaleza, agua, relámpagos, mitos entre otros. La llanchama está en un proceso de evolución, la interpretación de la misma da buenos resultados. Es bueno mencionar que Morey antes de encontrarse con la llanchama ya había desarrollado más de 50 técnicas investigadas, había hecho dibujos de figuras humanas y paisajes con buenos resultados. Su obra le valió para ser seleccionado como artista del Bicentenario, Arte e Historia, Sueños y Realidad promovido por el Ministerio de Cultura. Pero lo que mas le atrae, le gusta, le apasiona, le motiva a descubrir y que le lleva a armonizar esa energía creadora, es su maestra silenciosa, la llanchama. Siendo esta la razón principal que le motiva a dictar talleres de pintura con esta técnica en diferentes escenarios como en colegios o institutos. Nos cuenta, que en su familia, el heredero de esta línea artística es Gabriel Panduro, hijo de su hermana Dolly, quien posee una carga genética del abuelo Victor Morey Peña, capaz de igualarlo o superarlo. Poniendo en manifiesto, el legado de la familia Morey, quienes vienen contribuyendo con el desarrollo de esta sociedad, desde los finales del siglo XIX, aportando con la edificación de faustuosas casas arquitectónicas en nuestra ciudad y mausoleos en el Cementerio General “San Miguel Arcángel”, alcaldes púdicos, escritores renombrados, navegantes intrépidos, que gracias a las hazañas que emprendieron en los rìos y los océanos, el Presidente de la República Augusto B. Leguía, condecoró a uno de los familiares con la Orden del Sol en el grado de Oficial. Y en estos días de aniversario de nuestra ciudad como puerto fluvial, celebramos con el artista, esta imperecedera frase en latìn, que nos dejó Don Víctor Morey Peña: CARPENT TUA POMA NEPOTES.