Algo no se está direccionando bien en la postura de las federaciones indígenas que continúan en paro indefinido. El jefe de la Oficina Nacional de Diálogo y Sostenibilidad de la PCM, Rolando Luque, ha informado que han cumplido con enviar el documento a los dirigentes con las respuestas preliminares sobre la posición del gobierno sobre cada uno de los puntos de su plataforma de lucha.
Ha dicho también que están a la espera de que las federaciones en medida de protesta lo analicen, revisen y enseguida contesten en qué están de acuerdo y en qué no, “para nuevamente nosotros hacer las correcciones del caso hasta allanar completamente la situación y llegar a acuerdos”. Entonces con estas declaraciones vemos que hay voluntad política del Estado (gobierno central) de encontrar juntos una solución definitiva a las demandas.
También asegura que los alimentos y la parte de salud ha cumplido el gobierno central, y que incluso la embarcación PIAS está en la zona para la atención integral de salud, pero no cuentan con las garantías para ingresar a la localidad de Saramurillo tensionada por los acontecimientos de los últimos días en cuanto a la perturbación del transporte por el río Marañón, disparos, retención de embarcaciones fluviales y la actitud de parte de los protestantes en cuanto a las personas que detuvieron hasta la espera de la fiscalía.
Dicho sea de paso, la justicia ordinaria y la indígena se vuelven a mirar y a la luz de los hechos a constatar que urge un análisis de criterios que en este tema también conlleven a posiciones salomónicas con sentido común. Y en esto de concertar el gobierno sigue esperando la respuesta al documento remitido por la Oficina de Diálogo. Se evidencia una distracción en lo referente a las medidas de fuerza, y se espera que en estas horas la asamblea trate la respuesta escrita del Estado.
Si de tener coherencia se trata, es lo que debería primar en la postura de las federaciones en lucha que durante mucho tiempo han estado exigiendo respuestas formales y concretas del gobierno de turno, y vemos que cuando lo tienen no sabrían qué hacer con ella. Es momento de virar la mirada y retomar el diálogo, paralelo a otras acciones que consideren convenientes, pero, no se puede perder el timón de una embarcación llamada negociaciones por impulsos nada recomendables en este proceso de exigencias.





