Es un honor dirigirme a ustedes en esta fecha histórica, en la que inauguramos la primera Unidad de Flagrancia en la región Loreto. Con este paso decisivo, avanzamos en la construcción de un sistema de justicia penal moderno, ágil y cercano a la ciudadanía.
En efecto, esta Unidad tiene como propósito garantizar una reacción rápida y oportuna ante los delitos flagrantes, reduciendo los plazos procesales. Se fortalece así la coordinación entre la Policía Nacional, el Ministerio Público, el Poder Judicial y la Defensa Pública, asegurando que las investigaciones, audiencias y sentencias se realicen en períodos mucho más breves.
Ello significa, en la práctica, que los ciudadanos recibirán justicia sin demoras y se reafirma la lucha contra la impunidad.
No se trata únicamente de un cambio logístico o regulatorio, sino de un profundo compromiso ético con la población, especialmente con las víctimas que requieren respuestas inmediatas y justas.
Aquí, la tecnología, la especialización y la coordinación interinstitucional convergen para garantizar procesos transparentes, céleres y respetuosos de los derechos humanos.
No es casualidad que hoy, con esta inauguración, afirmemos con orgullo que en Loreto la justicia no se detiene. Estamos aplicando la ley con la firmeza y la urgencia que la sociedad demanda.
Basta recordar que, en el Perú, más de un tercio de los reportes criminales corresponden a delitos flagrantes. Antes de este modelo, los plazos de investigación podían extenderse durante meses, debilitando la confianza ciudadana.
Hoy, gracias a este sistema, dichos plazos se reducen a un máximo de 72 horas, lo que constituye un verdadero hito en la historia judicial del país.
La experiencia en otras regiones ya demuestra resultados alentadores: las sentencias rápidas han aumentado más del 50% y la sobrecarga procesal se ha reducido de manera significativa.
Pero más allá de las cifras, estamos hablando de familias que alcanzan justicia cuando más lo necesitan, de víctimas que ven sus derechos respetados y de comunidades que recuperan la confianza en sus instituciones.
Con la puesta en marcha de esta Unidad, Loreto se integra a un cambio trascendental que fortalece la seguridad y la paz social. La articulación de esfuerzos bajo la Ley 32348, que regula el Sistema Nacional de Justicia Especializado en Flagrancia Delictiva, ha permitido unir el trabajo de los operadores de justicia para cumplir con la ciudadanía amazónica que tanto lo esperaba.
La sede judicial que se inaugura atenderá de manera prioritaria delitos de conducción en estado de ebriedad, violencia de género, entre otros. Solo en el año 2024, la Policía Nacional registró más de 7 mil personas detenidas en flagrancia delictiva en la región, lo cual confirma la necesidad urgente de contar con este espacio.
Por ello, la articulación interinstitucional se convierte en la herramienta clave para ofrecer procesos más rápidos y transparentes, acercando la justicia al ciudadano con rostro humano.
No podemos olvidar, además, que Loreto es un territorio único, un mosaico cultural que integra pueblos indígenas, mestizos y migrantes de todo el país.
Su riqueza cultural, sus tradiciones ancestrales y su diversidad étnica son el reflejo vivo de la identidad amazónica. A esta pluralidad debemos responder con un sistema de justicia que sea igualmente inclusivo, respetuoso y humano.
Con emoción y profundo compromiso, declaro inaugurada la primera Unidad de Flagrancia Delictiva en la región Loreto.
Estoy convencida de que este es solo el inicio de un camino que nos conducirá hacia un sistema de justicia más eficiente, humano y digno para nuestra Amazonía.
Janet Tello Gilardi
Presidenta del Poder Judicial de Perú y de la Corte
Suprema de la República.





