Así tituló a su discurso de orden por el Día del Juez, ayer en la ceremonia solemne en la Corte de Loreto, el juez titular Dr. Sergio Del Águila, que consideramos unos extractos que nos parece interesante compartirlo. “Muy poco se dice o se recuerda que nuestra investidura proviene de un mandato del Creador de los cielos y la tierra, el que sostiene el universo y nada se mueve si su voluntad no lo permite.
Es el libro bíblico de Deuteronomio donde Dios da instrucciones a su pueblo, diciendo que jueces y oficiales pondrás en todas tus ciudades que Jeová tu Dios te dará en tus tribus, los cuales juzgarán al pueblo con justo juicio”. Así nos recuerda que los jueces que son los magistrados, no viene de creación, ni de voluntad humana, ni de eruditos en el derecho, sino es una creación de Dios, al cual nos debemos.
“Y el Señor manda, que las personas nos sometamos, pero no confundamos ese sometimiento como sinónimo de inferioridad a la decisión de los jueces, sino que la misma debe ser en profunda tolerancia y comprensión, sea cual fuere el resultado de un juicio, porque siempre habrá un perdedor y un ganador, porque hay un día y una noche, porque hay buenas y malas personas.
El juez al que aspiramos no es un vano ideal o una utopía, no es un ser elevado a los altares, es de carne y hueso, convive con sus debilidades pero las enfrenta diariamente, yerra como todos, pero cada error es una oportunidad para superarse, de ello da cuenta su vida diaria y las obras que de ella quedan.
El deber del juez es aplicar una justicia sin formalismos innecesarios, en aras de la celeridad de las resoluciones judiciales, pues la lentitud judicial trae consigo la suspicacia y consecuentemente actos de corrupción.
Lo que se quiere en líneas generales, es un juez con plena autonomía, eficiente en el proceso que está a su cargo y sólido en sus decisiones, que responda al valor máximo de la justicia sin ningún tipo de presión, sea económica, del poder político o de las amenazas. Que un juez actúe en base a los códigos, con justicia, y de este modo habrá seguridad jurídica y por ende Paz Social”.






