A los indígenas siempre se los ha menospreciado, en muchos aspectos, hasta para dialogar. Esa manera de tratar a los indios debe cambiar definitivamente. Y en eso están ellos, tratando de ser escuchados por autoridades locales, por la empresa privada y por el Estado.
La Federación Indígena del Pastaza pide un acta similar al de Dorissa para llegar a acuerdos comunes con la empresa petrolera Pluspetrol, que no atiende sus reclamos, por lo que están decididos a tomar medidas de fuerza, radicales, que afectarán los intereses de la compañía explotadora del oro negro.
Los indígenas expresan que en tres años, no han visto ningún desarrollo en sus comunidades. Ellos, los mejores conocedores de lo que es la contaminación ambiental, ven cómo día a día, no sólo la zona de extracción, sino sus pueblos y los ríos son afectados por severos daños.
En su búsqueda de diálogo, no han tenido éxito. Los intentos por entablar una conversación respetuosa han sido desconocidos por Pluspetrol. Esa arrogancia les puede llevar a serios problemas con los indígenas, a quienes ya se les está agotando la paciencia.
Estamos hablando de daños ocasionados por la explotación petrolera, tema por demás delicado, que debe merecer la atención inmediata de las instituciones que están en la obligación de proteger nuestro espacio geográfico. No esperemos el último minuto.





