Con un mensaje conjunto del Secretario General de la ONU, la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los derechos humanos y la secretaria general de la UNESCO, se celebró el Día Mundial de la Libertad de Prensa, festividad nacida hace más de veinte años como entidad representativa del derecho inalienable de los hombres de prensa de gozar de la más absoluta libertad para ejercer la profesión más arriesgada del mundo.
Dicha institución fue posible gracias a la inquietud de un grupo de periodistas reunidos en Windhohel (Namibia), bajo el nombre de Declaración de Windhohel, teniendo como norte luchar para proteger los principios fundamentales de la libertad de expresión consagrada en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: recibiendo el aval del mundo entero.
Han transcurrido 20 años de ese acuerdo internacional, sin embargo el panorama mediático ha cambiado hasta volverse irreconocible, pero los objetivos siguen siendo promover la libertad de expresión como fundamento de la dignidad humana y como piedra angular de la democracia.
Aquí cabe precisar que nuestra época muestra una gran paradoja. Gracias a las nuevas tecnologías y los nuevos medios de comunicación, nuestras posibilidades de expresión han alcanzado cotas sin precedentes. Entre ellas se señala que ahora cada vez más personas pueden compartir información e intercambiar opiniones tanto dentro de sus países como allende sus fronteras, en una clara demostración de creatividad y salud para las sociedades de todo el orbe.
Pero así como surgen ventajas favor de la libertad de expresión, también surgen amenazas que aliadas con formas clásicas de restricción, imponen formidables obstáculos a la libertad de expresión, manifestadas en las imposición de bloqueo y filtro de la información. Tales formas constituyen a no dudarlo el rostro oculto de la violación a un derecho fundamental.
Finaliza el mensaje del Secretario General de la ONU, Ban Ki-Mon, la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Navi Pillay e Irina Bokova, Directora General de la UNESCO, diciendo que «los hechos que lesionen lo derechos humanos no pueden quedar sin respuesta, para ellos las autoridades no deben escatimar esfuerzos para combatir la impunidad y proteger la seguridad de los periodistas.






