Para el mundo político es el comienzo de un año oficial, de los comentarios de lo que se hizo, de los que se hará, y de lo que no se hizo, es una mea culpa de todo lo ofrecido al pueblo que generalmente nunca se cumple.
A decir verdad, a la clase política poco le importa el pueblo, solo sus niveles de popularidad, su patrimonio personal, el oro, mas no el agua.
Comentaba un buen periodista radial que cuando se ostenta un alto cargo público, sea por elección o designación, lo primero que te tildan es de ser ratero, por lo que hagas o dejes de hacer. Pero, quiénes somos los culpables de la corrupción política que se ha generado en todos los estamentos de nuestra vida diaria.
Analizando y tomando algunos comentarios de muchas personas, dicen que los culpables son los que administran justicia (MP, PJ) porque siempre ha sido una constante de dilatar los procedimientos que deben ser ágiles y objetivos para castigar realmente al culpable, sea quien fuese, y así sentar un precedente que sirva de escarmiento para no apropiarse del dinero público que el Estado les confía para su buen uso.
Los castigos ejemplares dejan huellas y más aún si dentro de poco se debe aprobar la ley que establece la imposibilidad de por vida de ejercer función pública en la administración del Estado para aquellas personas que hayan sido sentenciadas por delito de corrupción.
Hay casos en nuestro Poder Judicial llamados «emblemáticos», por no llamarlos por su nombre específico «de corrupción». Qué hacer, comentaba un regidor, no podemos hacer nada, solo fiscalizar, pero qué fiscalizamos?. Lo gastado, sea bien o mal del ente ejecutor que elabora las bases generalmente de acuerdo a su conveniencia personal y/o grupal.
Por ello que los controles internos de los organismos públicos deben ser autónomos, pero lamentablemente son nombrados por los titulares del pliego; de ahí que dicho organismo debiera depender directamente del Poder Judicial, a fin de ejercer su verdadero control para lo cual ha sido creado, así acabaremos la dependencia que existe entre el funcionario y el titular del pliego.





