- Homenaje póstumo
- Gran educadora en el colegio Sagrado Corazón y condecorada con las Palmas Magisteriales 1985
- Sus restos son velados en la institución educativa donde brindó servicios por tres décadas.

Gregoria Mercedes Vásquez Mendoza de Vásquez, mujer moyobambina que vio la luz del día por primera vez un 12 de junio de 1,927. Fue educada por sus padres Antonio (que fue sub prefecto de Moyobamba) y Mercedes; terminó sus estudios secundarios en el colegio Ignacia Velásquez de Moyobamba.
Desde niña tuvo inquietud de salir de su pueblo natal y labrarse un futuro a pulso en otros lugares, de crearse su propio destino. Paciente e incansablemente fue ablandando y convenciendo el corazón de sus padres que veían cómo la mayor de sus hijas crecía con sus propias emociones, con sus propias inquietudes.
Terminando de estudiar la secundaria y habiendo ocupado el primer lugar en aquellos años de estudio, viajó a Lima para estudiar en el Instituto Superior de Educación San Pedro, en el centro de Lima, aquella institución que formó grandes educadoras del país.
A las alumnas que ocupaban los primeros lugares, luego de los cuatro años de estudios, les destinaban a diferentes instituciones educativas del país. Gregoria (Goyita, como ya se le conocía entonces) ocupó uno de los primeros lugares de su promoción y entonces su destino la estaba esperando ya. Las madres que administraban el Instituto Superior propusieron a Goyita irse a Iquitos a engrosar las filas de la plana de profesores del Colegio Sagrado Corazón de Iquitos. En confesiones posteriores, ella misma reconoció que dudó y dudó porque inicialmente su decisión era descubrir un mundo más allá de la selva, su selva. Pero finalmente el destino pudo más. En el año 1,950 un avión comercial aterrizó en Iquitos trayendo entre sus pasajeros a quien sería una de las docentes más reconocidas de la ciudad de Iquitos.
Quiso también el destino, a quien no se le puede torcer el rabo fácilmente, que en aquella ocasión una tía suya estuviera en el aeropuerto esperándola, la tía Rosita acompañada de Antonio, aquel hombre que terminaría siendo el amor de su vida.
Goyita, encajó inmediatamente en el Colegio Sagrado Corazón bajo la dirección de las Hermanas Franciscanas de María. Fue profesora de Matemáticas de secundaria. Antonio, aquel militar, que la estaba esperando a su bajada del avión, en un encuentro inesperado e ineludible para ambos, fue cambiado a Lima a cumplir sus funciones dentro el Ejército Peruano, al que pertenecía. La decisión de unir sus vidas ya estaba tomada y un 8 de febrero del año 1,953 unieron sus vidas en la Iglesia del Sagrado Corazón (que coincidencia) de Jesús María. Fruto de aquel matrimonio tuvieron cuatro hijos: Javier, Roberto, Eduardo y Gustavo.
Los años de enseñanza le permitieron departir con muchas generaciones de alumnas del prestigioso colegio que era ya, el Sagrado Corazón, que llegó inclusive a ser reconocida como Gran Unidad Escolar y posteriormente Centro Base. Muchas promociones de alumnas la recuerdan nítidamente con su modo suave y enérgico que la caracterizaba para con sus enseñanzas y su vida misma.
La buena maestra sabe desenvolverse plenamente en las aulas y dentro de su organización educativa. Goyita, de manera pausada pero incontenible fue ascendiendo en responsabilidades y compromisos para su querido Sagrado Corazón. Es así que a mediados de los años 70 recibió el encargo de las Hermanas Franciscanas del Sagrado Corazón (españolas ellas) de ocupar el puesto de Sub Directora de Formación General, cargo que ocupó con gran tesón por algunos años.
Pero nada es eterno y las Hermanas Franciscanas Misioneras de María ya habían puesto fecha a cuando dejarían de administrar el colegio y cederlo íntegramente al sector Educación. Aquello sucedió, las hermanas en Cristo, dejaron la institución educativa el año 1,981. Había que reorganizar la parte directriz del colegio. Goyita se convirtió por derechos plenamente válidos y reconocidos por la Dirección Regional de Educación, en la primera directora seglar del Colegio Sagrado Corazón, a partir de 1,982, y estuvo acompañada por un equipo directivo que se convirtieron en grandes amigas suyas, además de compañeras de trabajo.
Más de treinta años entregados a la educación en Loreto, fueron reconocidos a nombre de la Nación con la entrega de las Palmas Magisteriales el año de 1,985. Un año antes que dejara definitivamente la institución educativa que la cobijara por tantos años y a la que ella entregó sus mejores esfuerzos y su conocimiento. A fines de 1,986, Gregoria Vásquez de Vásquez dejó definitivamente de ejercer su labor docente y se retiró del magisterio.
Los años pasaron y la vida pasó. Alejada de las aulas educativas nunca se desligó de su Sagrado Corazón. Siempre estaba pendiente de lo que acontecía en el colegio y dispuesta a escuchar y aconsejar a quien quisiera hacerlo.
Esta gran maestra, gran educadora fue además una gran ama de casa, una gran madre, una gran amiga. Un gran SER HUMANO, así con mayúsculas.
Quiso el gran destino, en complicidad con Jesucristo, llevársela un viernes 25 de marzo del 2,006, un Viernes Santo, precisamente a ella tan devota de las pascuas. Goyita se fue rodeada del reconocimiento de sus colegas, de sus compañeras de trabajo, de sus alumnas, de sus amigos, de sus hijos y nueras. Que descanse en paz gran educadora.





