


Que a muchos les parece una década por estar encerrados en sus casas y solo respirando aire libre por momentos. Como a los que les ha tocado salir para cobrar su bono u otros beneficios del Estado. Bono que, por ejemplo, no le ha tocado a una señora que por décadas vende dulces, panqueques y chapo en botellas pequeñas por la mayor parte de calles de Iquitos. Es famosa.
“No me han dado ningún bono, somos seguidores de Cristo, tenemos fe en que no nos pasará nada. Está brava la salida a la calle, pero tengo que salir a vender para poder comer más tarde, no sé si me llegará un bono o no” respondió Esperanza Moreno de Gallardo, vive en calle Fanning 539, en caso alguien quiera llevarle alguna bolsa de alimentos de manera solidaria.
Ayer este medio de comunicación se pudo desplazar por la calle Libertad, bajando hacia Belén por donde siempre pululan aquellas personas (no todas) que les gusta volar y alcanzar el universo o en especial a una “estrella” que se les perdió en el firmamento. Como parece que han perdido sus vidas por culpa de la droga, de ellos, sus padres, de la vida…en fin. Por alguien, pero las desperdician sin esperanza que alguien les de la mano para que salgan de ese círculo.
Más bien se las extienden con más polvos para que sigan olvidando su existencia. Nos estacionamos frente a ellos y en menos de lo que dura un click para la foto, salimos y aceleramos el vehículo. Los dejamos atrás expresando algunos insultos.
Prontamente llegamos a otras calles, donde todo parece normal. Sin emergencias, se les pregunta a algunas señoras el por qué salen a vender, y responden que no les ha tocado ningún bono porque de lo contrario no estarían vendiendo, sino haciendo cola en los bancos para cobrar. Es lógico.
Un hombre se pelea con un “volador” ya que quiso robarle un palo que sostiene el techo de su casa. Perros y gatos comiendo basura, ellos no son mascotas mimadas que comen galletitas, ni son llevados al veterinario. Ellos sobreviven y punto. Parecen no necesitar a nadie que le haga mimos o que los engrían. Parece.
Saliendo de la zona se retoma el recorrido por la Av. San Francisco, las madereras cerradas, avenida Participación cerrada en un tramo con un tremendo volquete. Otros tramos lucen adultos y niños, sobre todo, acompañando en las ventas cotidianas. Casas y tiendas cerradas, en buena parte del lugar.
Un panorama difícil se observa por las calles adyacentes a la Participación, la gente clama por agua, no les llega o si cae, cae poco. Si en la ciudad ayer toda la mañana no hubo agua, no hay que pensar mucho para imaginar cómo están sobreviviendo las personas de los pueblos jóvenes.
Finalmente, un día más. Quedan pocos días por cumplir, pero no se hagan esperanzas, todo hace indicar que el Estado de Emergencia se extenderá por más días. Así que a seguir con paciencia y buen humor la cuarentena.





