En el Perú tenemos leyes, hasta en demasía. Entonces, el problema no es que no tengamos leyes sobre tal o cual cosa. El problema es que no se cumplen. No hay una verdadera conciencia cívica, de ejercicio de la ciudadanía para cumplir y hacer cumplir las leyes.
En estos días se está llevando a cabo el debate sobre la reglamentación de la Ley de Consulta Previa a los pueblos indígenas, con la presencia del Defensor del Pueblo, cumpliendo su rol de supervisar su adecuada implementación.
Sumamente interesante e importante es que la Defensoría del Pueblo esté presente, a fin de llevar por el mejor camino el entendimiento entre los representantes indígenas y el Estado, en temas de trascendencia como el que hoy nos ocupa.
Por otro lado, con una debida reglamentación, muchos de los problemas de las naciones indígenas serán solucionados, ya que el Estado no tendrá motivo para no atender con la prioridad requerida, asuntos tan delicados que han sido abandonados por decenas de años.
Hay un ejemplo muy elocuente. De 55 lenguas nativas, sólo 15 reciben educación bilingüe. El resto no cuenta con un solo profesor que los incluya en la educación nacional.
Por otra parte está la reglamentación de la Ley Forestal, dada hace algún tiempo, pero que hasta el momento no puede tener el impacto deseado con el beneficio que todos esperamos porque no ha sido reglamentada.
La urgencia de atender la agenda histórica de los pueblos indígenas, es impostergable





