- Expresó el médico patólogo Renzo López, quien aún está en Lima recuperándose de Covid.
- Testimonio en el que también narra, como una noche cuando lo llevaban a Rayos X, se cruzó con una “caravana” de muertos.

Él ha sido dado de alta, aún está en Lima recuperándose, pero aquí narra todo el trauma vivido en la pandemia Covid, empezando por el contagio que sufrió su hijo por quien pagó 60 soles por un blíster de Parcetamol. Las clínicas y boticas, abusaron mucho en tiempos de sufrimiento.
“Yo en principio debo agradecer a mi Colegio Médico que se ha portado a una altura muy grande, a un nivel excepcional. A la fecha se ha salvado la vida de 14 médicos. Hicieron mucho por todos los colegas, varios han muerto y yo todavía no puedo asimilar esas muertes.
Incluso recuerdo al ex director Nicolás Hernández, enfermeras y técnicos del hospital, haciendo cola para las pruebas rápidas que me habían encargado. Me daba mucha cólera ver a alguna gente que había hecho cuarentena, llevar a sus familias para que también les hagan.
Unos mezquinos porque los profesionales de la salud debieron ser primero. Yo logré sacar de la cola a Nico Hernández y otros colegas para hacerles pronto la prueba, ya se les veía mal. Estaban ahí paraditos, desganados…
Uno de mis compañeros con quien jugaba fulbito, un día me pidió oxígeno y le dije que no tenía, pero le alcancé un saturador, luego lo trasladaron a Lima y acá me enteré que había fallecido. Siento un dolor muy hondo por varios de ellos, la verdad que yo nunca pensé que iba a ser tan grande la letalidad del coronavirus.
Antes que me dé a mí, le dio a mi hijo, jamás pensé pagar 60 soles por un blíster de paracetamol, han abusado demasiado. Yo creo me contagié en el hospital cuando me encargaron para hacer las pruebas, no teníamos ni director, nadie paraba en el nosocomio. Primero tuve dolores de cabeza fuerte, fiebre intensa, ya presentía, el 6 de mayo me hice la prueba y salió positiva.
Luego hicieron las coordinaciones y me trasladaron a Lima. Iba al hospital Rebagliati, pero por cosas del protocolo terminé en el cuarto piso del hospital de Ate. Ahí vi a varios colegas de Iquitos, como el doctor Goyzueta, yo ya tenía complicaciones respiratorias, andaba como volado, medio zombi. Me aconsejaron hacer ejercicios respiratorios cada 30 minutos.
Un día como a las 11 de la noche, me bajaron al piso dos de Rayos X y ahí vi como desfilaban los cajones con los muertos, me estremecí. Tuve mucho miedo, mi saturación había bajado, me pusieron oxígeno y anticoagulantes. Felizmente en respuesta al tratamiento empecé a recuperarme y me llevaron a La Villa” contó López.





