Expresó el general del ejército Oswaldo Calle Talledo, en ceremonia especial por el aniversario de la Batalla de Ayacucho.





Y el Día del Ejército peruano. A las 10 de la mañana se dio inicio a la ceremonia por la fecha especial en el frontis de la quinta región militar, frente al héroe Francisco Bolognesi. Hugo delegaciones de la Marina, FAP, Ejército camuflado y la policía nacional.
De autoridades civiles se observó al presidente de la Corte Superior de Justicia Dr. Carlos Del Piélago. Y al representante del presidente de la junta de fiscales Alberto Niño de Guzmán Sánchez, fiscal Bazalar Paz, quien hace poco fue cuestionado por el proceso de plazas vacantes al interior del ministerio público.
Se entonó el himno nacional, hubo minuto de silencio, para luego dar pase al capellán del ejército quien desarrolló una breve paraliturgia. Posteriormente el general Calle Talledo, se dirigió frente a la estatua de Francisco Bolognesi, rindiendo honores con una ofrenda floral.
Acto seguido entonaron el himno del Ejército, para dar pase al discurso del alto oficial del ejército. Hizo un resumen de la historia en el marco de la Batalla de Ayacucho. Luego habló de la visión y misión del ejército en la actualidad.
“En la historia republicana, en los momentos más aciagos y difíciles el ejército siempre ha cumplido su rol como parte de las fuerzas armadas para garantizar la soberanía, independencia e integridad territorial” mencionó entre otros conceptos.
“En el control del orden interno, apoyando a la policía en el marco jurídico y en las circunstancias que así lo indiquen. Participamos en el desarrollo sostenido de la Nación mediante el empleo de unidades de ingeniería en la construcción de caminos rurales, puentes e infraestructura básica en lugares alejados.
Somos primera línea de respuesta ante desastres naturales y emergencias, como lo fue en la pandemia covid 19 donde muchos de nuestros compañeros entregaron su vida en beneficio de la seguridad de la población.
Actualmente un contingente importante de soldados peruanos está en la república selva africana en tareas de mantenimiento de paz, como parte de fuerzas de las Naciones Unidas” habló.
Casi al final, mencionó: “Condenamos todo hecho de corrupción aplicando de manera inmediata los mecanismos de control cuando alguno de nuestros miembros transgrede los reglamentos o normas del Estado peruano.
Nuestra visión es estratégica en el largo plazo y soñamos con una Nación grande, segura y que lidere el desarrollo en América Latina. Siempre “hasta quemar el último cartucho”. “¡Viva el Ejército! ¡Viva el Perú!” a lo que las delegaciones respondieron con un “¡Viva!”.
POCOS CIVILES. Y maltrato a los pocos periodistas asistentes.
Prácticamente fue una ceremonia castrense, solo para ellos. Tanto así que solo asistió el presidente de la CSJL, como autoridad civil. El marco político no era disculpa para dejar que los civiles aprecien el homenaje a Bolognesi, en el marco del Día del Ejército. Ya que todo lo tenían controlado dos cuadras antes.
Sin embargo, eso no fue todo. El Comandante o Coronel EP de apellido Carpio, responsable de comunicaciones de la quinta región militar; como si la casa militar fuera de su propiedad impidió el pase a los poquísimos periodistas asistentes al centro del edificio donde se hizo el brindis correspondiente.
Los periodistas no querían brindar, ni comer; sino entrevistar al general de la policía (Santiago Civil) que sí asiste a esas convocatorias, pero que nunca va cuando lo invitan para hablar de la inseguridad ciudadana en Iquitos/Loreto.
Carpio, no contento con mandar a sus subalternos a hacer una especie de cerco humano, mandó a cerrar la puerta. Impresionante. Y no fue por algunos protestantes que apoyaban a Castillo, eso ocurrió más tarde. Quizá por eso el Ejército, que antes era cercano a la población, ahora se siente poco su presencia. Nadie sabe qué hacen en favor del pueblo. (LMHL).





