- Declaró Deocelina Sandoval Estrella, madre indígena del pueblo Secoya, presidenta de la organización artesana.
Y es que ellos no pasan al lado ecuatoriano o colombiano a atenderse, como suele ocurrir con los peruanos que viven al frente de Tabatinga o Leticia. Ellos viven en comunidades al interior del Putumayo, por lo que agradecen a Dios haber nacido rodeados de plantas medicinales. Si no, ya se habrían extinguido.
“Allá contamos con un “botiquín”, pero que no tiene muchas medicinas. Cuando alguien se pone mal, nos curamos con medicinas de nuestras plantas. Pero cuando una mujer no puede dar a luz, se complica todo, mientras se sale a un hospital, ya es tarde y muere.
Agradecemos a Dios porque tenemos nuestro bosque, nuestra medicina natural. Yo vivo en la comunidad de Bellavista y solo tenemos un botiquín, no es un centro de salud o posta. Cuando enfermamos nuestra selva nos salva.
Como en la época del covid que no murió ningún hermano, la medicina tradicional nos salvó, con hojas del monte y otros productos nos curamos. Varios sí tuvimos covid, pero nos curamos, todos nos salvamos.





