La nueva normalidad ha hecho que los hijos e hijas permanezcan más tiempo en casa, además con una responsabilidad mayor para los padres, madres y tutores, en la enseñanza de las tareas escolares. En este mes de enero la figura sigue igual por las vacaciones escolares y lejos de que esa mayor presencia en casa haya afianzado el trato amoroso, las estadísticas nos dicen otra cosa.
Una triste realidad puesto que los casos de violencia han aumentado en el país, solo hasta setiembre del 2021, se ha atendido más de 38 mil casos de violencia contra niñas, niños y adolescentes. Las niñas y mujeres adolescentes son las más afectadas por violencia sexual en sus diversas formas. Un aproximado de 11 mil niñas, niños y adolescentes reportaron violencia sexual. De ellos 9 de cada 10, son niñas y adolescentes mujeres.
Frente a esta persistente situación desde años pasados, la organización World Vision Perú, viene promoviendo una campaña sumándose a otros esfuerzos que ya existen, para que el gobierno de turno y los que vengan pongan mayor atención a disminuir la violencia que afecta a nuestra amada infancia.
Lo vienen haciendo a través de las redes sociales buscando firmas que se adhieran con el lema: “Yo no crío con violencia, yo lo hago con ternura”. Se trata de combatir el castigo que es una forma de violencia normalizada. Las estadísticas dicen que 6 de cada 10 madres y padres usan el castigo humillante como principal forma de corrección. En niñas y niños pequeñitos de 1 a 5 años, también son frecuentes los castigos físicos como las palmadas y golpes. También insultos groseros y humillantes.
Ello se evidencia también en que se ha incrementado las consultas a la Línea 100, donde se han atendido más de 48 mil consultas sobre violencia física, psicológica y sexual a niñas, niños y adolescentes. Así como de la violencia que no se ve, ya son más de 13 mil casos por agresiones psicológicas reportados en lo que va del año, mientras que las físicas son más de 10 mil a nivel nacional.
La campaña por las firmas y el lema: “Yo no crío con violencia, yo lo hago con ternura”, explica que la crianza basada en la ternura, es un enfoque que promueve una forma de cuidar y acompañar el desarrollo de las niñas y niños rechazando prácticas violentas, los castigos físicos y tratos humillantes para obligar a la obediencia.
Por el contrario, lo que se promueve son acuerdos de convivencia que deben construirse y asumirse con responsabilidad. Cuando alguna de las partes nos respeta los acuerdos, ya sea la persona cuidadora o el niño o la niña, debe aprovecharse como una oportunidad para criar y educar sin violencia. Para ello, se conversa no solo sobre las consecuencias del incumplimiento, sino también sobre las maneras más apropiadas de restituir los daños.
Las generaciones que protegemos hoy, serán adultos que corten el círculo de la violencia, y promoverán entre sus familias una salud física, emocional, social y espiritual plena.
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Crianza con ternura
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