Homenaje al Dr. Hermógenes Colán Secas, ex Presidente de la Corte Superior de Justicia de Loreto (Períodos 1962 Y 1972)
Por: Aristóteles Álvarez López.


Este 6 de octubre se conmemora el 116° Aniversario de la creación de la Corte Superior de Justicia de Loreto, con jurisdicción territorial sobre los actuales Departamentos de Loreto, San Martín y Ucayali. Mediante Ley N° 230, del 6 de octubre de 1906, el presidente de la República José Pardo y Barreda, creó la Corte Superior de Iquitos, que años más tarde pasó a tener el nombre actual.
La creación de esta Corte Superior pasó por un largo proceso de maduración, debido a la oposición de los jueces de la Corte Superior de Cajamarca –de cuya jurisdicción dependían estos territorios-, así como de la propia Corte Suprema de Justicia de la República. Se aducía la escasa población en los reducidos núcleos urbanos existentes y la aún menor litigiosidad. Los jueces estaban equivocados. Sus conocimientos se apoyaban en los censos e informes realizados durante el siglo XIX, que habían quedado desfasados de la realidad.
Recordemos que el primer censo poblacional realizado en la Selva, en el año 1814, por el primer obispo de la Gobernación de Maynas don Hipólito Sánchez Rangel y Fayas (cuyo papel durante las luchas de la Independencia diera lugar a encendidas controversias), consignaba a Iquitos con una población de sólo 81 habitantes. En 1859, don Antonio Raimondi asignaba a Iquitos alrededor de 400 habitantes (en su célebre Informe publicado en Lima en 1862).
Fue el presidente Mariscal don Ramón Castilla (en 1861) quien dispuso la creación del Apostadero Fluvial de Iquitos. Poco antes, promovió la navegación fluvial a vapor en los ríos de la Selva, autorizando la construcción de los vapores “Tirado” y “Huallaga” (que fueron los primeros en surcar nuestros ríos con bandera nacional). También dispuso la adquisición de otras embarcaciones que siguieron a las primeras. Con ello se favoreció grandemente la ocupación de estos extensos territorios. Finalmente, el Apostadero Fluvial de Iquitos fue inaugurado el 5 de enero de 1864, durante el mandato del presidente don José Rufino Echenique. Esta fecha, se asumió como aniversario de Iquitos; siendo que el presidente don Francisco Belaunde Terry lo convalidó mediante Ley N° 14702, del 14 de noviembre de 1973. Para quien escribe, esta fecha de aniversario no es la idónea. Me ocuparé de ello en otra ocasión.
Debe saberse que fue Ramón Castilla el único presidente de la República del siglo XIX que conoció la Amazonía. No precisamente la Amazonía peruana, sino la Amazonía del Brasil y la actual Bolivia. Fue con ocasión de su odisea de retorno desde Río de Janeiro al Perú, en 1818. El joven oficial realista había huido de la prisión argentina a donde fue enviado por el Libertador don José de San Martín, luego de la batalla de Chacabuco- Chile (1817); refugiándose por un breve tiempo en Brasil. Navegó parte del Gran Marañón de Las Amazonas (como entonces se conocía al gran río), también por el extenso río De la Madera y otros menores –para aquella época la navegación se hacía en canoa y remo-; cruzó pantanos inhóspitos y la enmarañada selva del Matto Grosso del sur brasileño (lleno de acechanzas y peligros). El viaje duró tres meses aproximadamente. Finalmente, en julio de 1818, llegó a Santa Cruz de la Sierra (actual Bolivia), trasladándose a Puno, y reincorporándose como oficial del ejército realista. Luego regresó a Lima en agosto de 1818.
El conocimiento personal que tuvo Castilla de la geografía de los territorios amazónicos fue –sin duda alguna- lo que posteriormente (ya como gobernante del Perú), lo que le impulsó, junto con su innato genio de estadista, mandar construir los barcos a vapor antes referidos, la construcción del Apostadero Fluvial de Iquitos, el financiamiento para los viajes de Antonio Raimondi a la Selva peruana, entre otras acciones no menos relevantes que permitieron afirmar la peruanidad de estos territorios.
Este es un período poco estudiado en la vida de Ramón Castilla por la historiografía nacional. El escritor peruano Eduardo Gonzáles Viaña en su novela “El Largo Camino de Castilla”, hace alusión -con realismo mágico- a este episodio, que templó el carácter del joven oficial y le permitió tener una comprensión de la extensa Amazonía.
A esta inicial acción de nuestra joven República siguió ese controvertido período llamado del “Boom del Caucho”, desarrollado entre los años de 1870 y 1914, aproximadamente; período que alimentó la gran migración de pobladores de localidades vecinas como Moyobamba, Tarapoto, Rioja, Chachapoyas, Bagua, Celendín, Cajamarca, entre otras. También se produjo la migración de personas provenientes de otras latitudes del mundo, principalmente de Europa. Iquitos se volvió una ciudad cosmopolita, y localidades como Yurimaguas, Nauta, Caballococha, experimentaron un súbito crecimiento poblacional.
Durante los años que duró la desastrosa guerra con Chile y la ocupación chilena de Lima (1881-1883), la Aduana de Iquitos siguió cumpliendo su trabajo de recaudar impuestos que grababan la exportación del caucho y otras mercancías (como la importación de ciertos bienes), aportando de modo decisivo a la defensa nacional con hombres y con dinero. Los patriotas que sostuvieron la guerra de resistencia contra la ocupación chilena y los gobiernos provisorios que se sucedieron (suerte de Estado en la sombra), recibieron relevante ayuda económica de los ingresos por la exportación del caucho.
El aporte económico de Loreto continúo durante los dolorosos años de la reconstrucción nacional, previniéndose la desintegración del país. Por esta principal razón, el gran historiador de la República don Jorge Basadre Grohmann la llamó: “Iquitos, la Ciudad de la República”. Este era el escenario que se vivía en Loreto a principios del siglo XX. Gran parte del Perú la desconocía, entre estos, los jueces de Cajamarca y Lima.
Fueron destacados intelectuales y congresistas de la época –algunos de los cuales conocían de modo directo la realidad que se vivía en esta parte del país- los que destrabaron la creación de la Corte Superior, entre ellos, Lino Cornejo, Antonio de Lavalle, Rafael Grau (hijo del Héroe de Angamos), Adriano La Madrid, Joaquín Capelo y Jenaro H. Herrera. Éste último fue el primer Juez de Primera Instancia de Maynas- Iquitos; asimismo, fue nombrado como Juez de Primera Instancia Titular de Moyobamba y Maynas el 20 de agosto de 1891, asumiendo el cargo en su ciudad natal. El 15 de febrero de 1895 fue traslado a la floreciente y cosmopolita ciudad de Iquitos. Desde entonces, permaneció en nuestra ciudad hasta 1918, alternando su judicatura en las ciudades de Yurimaguas y Moyobamba, hasta donde alcanzaba su jurisdicción.
Jenaro Herrera fue uno de los mayores historiadores y escritores loretanos (hasta nuestros días, según me parece). Adriano La Madrid, ex diputado que apoyó la creación de la Corte, como tengo expresado, fue el primer presidente de la Corte Superior, que se instaló el 21 de abril de 1907.
A este brevísimo resumen debo agregar que, a lo largo del pasado siglo XX fueron desmembrándose de la jurisdicción de Loreto los Departamentos de San Martín (mayo de 1942) y Ucayali (abril de 1993), al crearse sus correspondientes Cortes Superiores de Justicia. Eran señal del lento progreso y modernización que vivía nuestro país.
En los años 1998 y 2020 se segregaron también de su jurisdicción (de Loreto, se entiende) las provincias de Alto Amazonas- Yurimaguas y de Ucayali- Contamana, adscribiéndolas a los distritos judiciales de San Martín y Ucayali, respectivamente, por sendas disposiciones del Consejo Ejecutivo del Poder Judicial, bajo el principal argumento de “facilitar el acceso a la justicia” de los pobladores de ambas provincias. No estoy convencido de la necesidad de estas decisiones administrativas. Es más, considero que resultan contraproducentes con el proceso de regionalización que promueven nuestras Constituciones Políticas de 1933, 1979 y la actual de 1993, así como las vigentes leyes de regionalización. Volveré a referirme a este tema en otra ocasión.
Luego de estas segregaciones, la jurisdicción de esta Corte Superior comprende únicamente las provincias de Maynas- Iquitos, Loreto- Nauta, Requena, Ramón Castilla- Caballococha y del Putumayo- El Estrecho.
DON HERMÓGENES COLÁN SECAS
Han sido muchos los hombres y mujeres que, a lo largo de 116 años, han dedicado lo más productivo –y la madurez- de sus vidas al servicio de la justicia en esta parte del país. Trabajaron al servicio del Estado no sólo por percibir la legítima retribución económica a que tienen derecho, sino por su manifiesta vocación de servicio. Claro está que también hubo de los otros, de los que asumen (indebidamente) que acceder a un puesto público es oportunidad para hacerse de dinero ilícito. Creo que estos últimos son una absoluta y detestable minoría, pero que ocasionan un grave daño a la imagen del conjunto de servidores que laboran esforzada y honradamente.
Entre los primeros hay una larga lista de personas de bien. Destaca el primer juez de primera instancia de Maynas- Iquitos, como tengo dicho (Jenaro Herrera). Siguen muchos otros. Sin embargo, la lamentable y triste pérdida de los archivos históricos de esta Corte por el voraz incendio que los consumió, así como la destrucción de gran parte de sus instalaciones; incendio que fue provocado por una turba delictiva, durante los luctuosos sucesos del 24 de octubre de 1998 fue un hecho que nos ha privado temporalmente de acceder a fuentes de primera mano para recrear la vida jurídica de Loreto. Pero estoy persuadido que se seguirá reconstruyendo esta historia en el tiempo.
Entre quienes destacaron por su labor en bien del desarrollo de Loreto está el ex juez y ex presidente de la Corte Superior doctor Hermógenes Colán Secas. Trataré de hacer una breve semblanza sobre su vida profesional.
Nació en Huaral (Departamento de Lima), en 1911. Cursó sus estudios primarios en su ciudad natal, trasladándose luego con sus padres a la ciudad de Lima, concluyendo la secundaria en el Colegio Nacional Nuestra Señora de Guadalupe. Regresó a su tierra natal por breve tiempo para ocuparse de las labores de crianza y cultivo que mantenían sus padres. Un impulso interior le motivó retornar a Lima para seguir estudios de Derecho, que tanto le atraían.
Ingresó a la entonces joven Universidad Católica del Perú, que –como se sabe- fue fundada en marzo de 1917 por un grupo de profesores de ideas profundamente conservadoras; todos ellos eran renunciantes de la Universidad Mayor de San Marcos, temerosos que las ideas progresistas y renovadoras que alimentaron el espíritu de la Reforma Universitaria nacida en Córdova- Argentina, y luego extendida por toda América Latina, terminara contagiando el claustro sanmarquino, como en efecto ocurrió.
Fue una época de vertiginosos cambios en el mundo: se acercaba a su final la Primera Guerra Mundial que asoló Europa; se había producido la Gran Revolución campesina Mexicana de 1917; se iniciaba la Gran Revolución Rusa, cuyos ideales pusieron de cabeza a todo el Orbe; había comenzado el acelerado declive del Imperio Británico, etc. En resumen, se ingresaba a un nuevo período de la Historia humana. En el Perú, en el claustro sanmarquino destacaban jóvenes líderes que contribuyeron a moldear nuestro país en el siglo XX: Jorge Basadre, Germán Leguía, José Carlos Mariátegui, Víctor Raúl Haya de la Torre, Luis Alberto Sánchez, José Encinas, Hildebrando Castro Pozo, entre tantos otros, que renovaron profundamente la cultura y la política peruana.
Don José de la Riva Agüero, gran intelectual y político de ideas conservadoras, lideró a los profesores renunciantes y crearon esta –inédita en su tiempo- Universidad privada, otorgando el rectorado al sacerdote Jorge Dinthilac, de la congregación católica de los Sagrados Corazones.
En las aulas universitarias, el esforzado alumno Hermógenes Colán Secas estudiaba y trabajaba para solventar sus gastos como muchos otros jóvenes, llegando a establecer amistad con el entonces rector de la Universidad Jorge Dinthilac. Esta amistad marcará su vida y su destino, como veremos. Tuvo como compañeros de estudio a jóvenes que tiempo después destacarían en la vida nacional como Fernando Schwalb López Aldana (Vicepresidente de la República en el 2° gobierno de don Fernando Belaunde); Guillermo Lohmann Villena (destacadísimo historiador y diplomático), José Barreda Moller, entre otros.
En otro lugar (Yurimaguas, 1936), el padre pasionista Atanasio Jáuregui Goiri, era nombrado por el Papa Pío XI, Obispo –el primero- del recién creado Vicariato Apostólico de San Gabriel del Marañón, con sede en Yurimaguas. También, el mismo año, el presidente Oscar R. Benavides ponía en marcha el primer colegio secundario de la Provincia de Alto Amazonas (Colegio Nacional San Gabriel de Yurimaguas), designándose al mismo Atanasio Jáuregui como su primer Director y promotor. Desde entonces A. Jáuregui buscó atraer a Yurimaguas a las mentes educativas más lúcidas de la zona y de Lima para conformar una notable planta de profesores que garantizaran una educación de calidad. En Lima contactó para dicho propósito con varios conocidos suyos, entre ellos, al rector de la universidad Católica el p. Jorge Dinthilac.
En 1943, luego de haber recibido su grado académico de Bachiller en Derecho y Ciencias Políticas, Hermógenes Colán Secas fue convencido por Dinthilac para desempeñarse durante un tiempo como profesor de Historia y Literatura en el Colegio San Gabriel de Yurimaguas. Había un vago compromiso que después de algunos años de servicio regresaría como docente a la Universidad Católica. Colán Secas ya había dado muestras de su vocación por la enseñanza.
En el mes de mayo de 1943 llega a Yurimaguas a ejercer su labor docente. En esas fechas ya prestaba servicios con cierta regularidad un pequeño avión (monomotor) de 5 pasajeros -incluido el piloto, de la recién creada empresa E. Faucett (algunos de los vuelos eran piloteados por el propio Elmer Faucett). Esta entonces pequeña empresa de aviación, hacía ruta quincenal de Lima a Iquitos (el viaje podía durar dos días o más, porque recorría diversos pueblos, que incluían Tarapoto, Moyobamba, Rioja, Chachapoyas, Chiclayo, Trujillo y Lima, y estaba sujeto además a las veleidades del cambiante clima en la Selva). El viaje era una verdadera aventura para templar los nervios, pero significaba un enorme progreso frente a los aproximadamente dos (2) meses que había que transitar por sinuosos –y aún más peligrosos- caminos de herradura en el pasado reciente para viajar a la Capital.
A los pocos meses de llegado a Yurimaguas, nuestro homenajeado se enamoró de una profesora yurimagüina de educación inicial, con quien se casó en septiembre de 1943. En abril de 1945 regresa a Lima por breve tiempo para rendir su examen para graduarse como abogado. Entonces, estas evaluaciones eran sumamente exigentes. El 1° de junio de 1945 recibe su título de abogado y el 28 del mismo mes ya estaba inscrito en el Colegio de Abogados de Lima. Le entra la duda de retornar a Yurimaguas, pues recibe otras ofertas de trabajo en la Capital.
Finalmente, vuelve a ser convencido por Jorge Dinthilac de regresar a Yurimaguas. Se le ofrecía además hacerse cargo interinamente del Juzgado de Primera Instancia de la Provincia de Alto Amazonas, que había quedado vacante. En el tiempo de su permanencia en Yurimaguas, había trabado una gran amistad con el Monseñor Atanasio Jáuregui.
El 25 de julio de 1945 presta juramento en Yurimaguas (por delegación, ante el Juez de Paz de Primera Nominación de esa ciudad), para ejercer el cargo de Juez Suplente de Primera Instancia de la Provincia de Alto Amazonas. Allí comienza su carrera en la judicatura del país. El 6 de agosto de 1947 es nombrado Juez Titular de Primera Instancia de dicha provincia luego de ganar el Concurso realizado al efecto. El título le es otorgado por el entonces presidente de la República don José Bustamante y Rivero (hasta el año 1992, se mantuvo la tradición republicana que los títulos de Juez de todos los niveles –excepto los de Paz- eran otorgados por el presidente de la República, luego de la selección hecha por el órgano competente).
El cargo de Juez de Alto Amazonas lo desempeñó hasta el mes de marzo de 1954. El 8 de abril de 1954 fue nombrado Juez de Menores y del Trabajo de la Provincia de Maynas. El título fue otorgado por el presidente Manuel A. Odría. Para desempeñar el nuevo cargo se trasladó a la ciudad de Iquitos, donde permaneció hasta la fecha de su cese en diciembre de 1975.
El 18 de diciembre de 1957, fue nombrado Vocal de la Corte Superior de Justicia de Loreto, luego de haber ganado el concurso realizado al efecto. El título le fue otorgado por el presidente de la República don Manuel Prado Ugarteche. En Iquitos estableció amistad con el entonces Secretario General de la Corte Superior de Loreto don Héctor Vargas Haya, quien durante 8 años se desempeñó como Relator y Secretario de la Corte Superior. Poco tiempo después, llegaría a destacar en la política nacional como Diputado por Loreto, secretario general del APRA, presidente del Congreso, entre otros relevantes cargos públicos nacionales, mereciendo el reconocimiento por su transparencia y honradez a toda prueba. Vargas Haya se refirió a Colán Secas –en reciente comentario-como “su gran amigo”, y como “un magistrado honrado y probo”.
De esa amistad entre Colán Secas y Vargas Haya, nació la iniciativa de construcción del actual local que ocupa la Corte Superior en la Plaza 28 de Julio, pues el local que ocupaba en la Prefectura de Loreto había quedado insuficiente (algunas dependencias jurisdiccionales quedaban en otros locales alquilados). La propuesta de la edificación fue llevada al Congreso de la República por el diputado Héctor Vargas Haya y luego incorporada en el presupuesto de la República de 1964 (entonces los congresistas ejercían iniciativa de gasto en obras públicas). A partir de 1965 se iniciaron los trabajos que concluyeron a finales de 1968. El local fue inaugurado, sin la presencia de Vargas Haya -su gran impulsor en el Congreso- durante la presidencia del General EP don Juan Velasco Alvarado, quien asumió la presidencia del Gobierno Nacional con el golpe de Estado de octubre de 1968.
En marzo de 1969, jueces y todo el personal de la Corte dejaron el antiguo local del Segundo Piso de la Prefectura de Loreto y locales aledaños, trasladándose al nuevo local de la Plaza 28, donde permanecemos a la fecha. El día 4 de agosto de 2008 (Día del Juez), la Corte Superior rindió público homenaje al doctor Héctor Vargas Haya por su encomiable labor al servicio de la Justicia en Loreto.
El año 1962 Hermógenes Colán Secas asumió por primera vez la Presidencia de la Corte Superior. Entonces este cargo se desempeñaba en adición a las labores jurisdiccionales. En 1972, asumió por segunda vez el cargo de presidente de la Corte. Fue cesado como Vocal Superior Titular a los 64 años de edad en aplicación del Decreto Ley N° 21354, publicado el 16 de diciembre de 1975, expedida por el Gobierno militar, presidido por el general EP Francisco Morales Bermúdez Cerruti.
Cabe anotar que este Decreto Ley 21354 redujo a 62 años la edad de jubilación para los Vocales de la Corte Suprema de Justicia de la República, y a 60 años, de los demás niveles de la judicatura. Los resultados de esta infortunada medida resultó lamentable para la forja de una judicatura profesional y proba, como es fácil imaginar. Dos años después, el Gobierno dejó sin efecto su vigencia (Decreto Ley N° 22015). Mediante Decreto Ley N° 22769, del 28 de noviembre de 1979, se autorizó el retorno de los cesados en 1975. Muy pocos lo hicieron. Estas disposiciones forman parte de la larga lista de infamias que los regímenes dictatoriales de nuestro país han infringido a la judicatura a lo largo de nuestros 200 años de República, en su afán de poner este poder público a su servicio. Es uno de los grandes males -junto con la corrupción-, que todavía subsisten (por desgracia) en nuestro país, y que explican parte de nuestro subdesarrollo.
Durante los años que laboró en Iquitos, Colán Secas fue un activo colaborador en los medios periodísticos de la localidad, haciendo aportes en la vida jurídica y cultural de Loreto; por lo que, en reconocimiento de ello, el Colegio de Periodistas del Perú le otorgó un diploma en mayo de 1972. Es tarea pendiente hacer acopio de tales aportes periodísticos.
A su cese, el doctor Hermógenes Colán Secas se trasladó a Lima con toda su familia. Se desempeñó como miembro de la Asociación de Magistrados del Perú y ejerció esporádicamente la defensa profesional. Falleció el 07 de agosto de 1994, a los 83 años de edad. Sus restos reposan en el Cementerio Baquíjano del Callao. Descanse en paz honorable juez.
Iquitos, septi embre de 2022





