Por: Violeta Ramírez
Socióloga, Empresaria y Presidenta del Club de Leones de San Juan de Miraflores en Iquitos

Desde que en el año 2001 se instituyó esta fecha, y con mayor fuerza desde la iniciativa global lanzada en el 2021 por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), cada 15 de febrero el mundo conmemora el Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer Infantil. Sin embargo, para quienes servimos desde el leonismo en Loreto, esta no es una fecha más en el calendario, sino un recordatorio urgente de que la geografía no debería determinar el derecho a la vida.*
Un desafío global con rostro local
A nivel mundial, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que cada año 400,000 niños y adolescentes son diagnosticados con cáncer. Mientras en países desarrollados el 80% sobrevive, en regiones con sistemas frágiles y precarios la cifra cae drásticamente. El diagnóstico precoz es nuestra arma más potente, pero en nuestra selva, el diagnóstico suele llegar demasiado tarde.
El grito de Loreto: Una tragedia silenciosa
En el Perú, se registran cerca de 1,800 casos nuevos al año, siendo la leucemia la más frecuente según el Ministerio de Salud (MINSA). En Loreto, las cifras se tiñen de una tragedia silenciosa. La dispersión poblacional y la falta de transporte fluvial de calidad hacen que muchos niños y niñas ni siquiera lleguen a ser parte de la estadística oficial. La Sociedad de Beneficencia de Iquitos es testigo del esfuerzo sobrehumano de familias que deben abandonar sus hogares en las riberas para buscar una oportunidad en la capital.
Un sistema inexistente: El castigo del centralismo
Es doloroso denunciar que la infraestructura oncológica en nuestra región es inexistente. Hoy, la única esperanza para las infancias loretanas es la de ser trasladados a Lima, un desarraigo que muchas familias no pueden costear, ni sostener en el tiempo.
Como bien sabemos, nuestra gente sigue muriendo por falta de equipamiento y especialistas. Proyectos como el Hospital de Neoplásicas para Loreto han sido anunciados repetidamente sin concretarse, dejando a nuestra infancia en un abandono absoluto.
¡No más promesas de papel!
Desde mi labor como presidenta del Club de Leones de San Juan Miraflores en Iquitos y como ciudadana comprometida, exijo a las autoridades regionales y nacionales que la salud oncológica pediátrica sea una prioridad presupuestal real. Basta de proyectos que duermen en anaqueles mientras nuestros niños se apagan.
Necesitamos:
- Descentralización efectiva: El INEN y la GERESA deben aterrizar planes de tratamiento integral en Iquitos. No podemos seguir enviando a cada niño a Lima para atenciones básicas.
- Infraestructura digna: Urge que los fondos y la cooperación internacional se ejecuten con transparencia y honradez para finalizar un centro oncológico regional.
- Enfoque intercultural: Como socióloga, entiendo que el tratamiento debe respetar la realidad de nuestras comunidades amazónicas, garantizando albergues y soporte emocional en su propia lengua y contexto.
Esperanza para nuestras almas guerreras
A las familias que hoy luchan esta batalla en los pasillos de nuestros hospitales: no están solas. El leonismo mundial tiene como causa global el cáncer infantil, y aquí en Iquitos seguiremos siendo sus aliados, sus voces y sus manos, porque los niños no deben luchar solos.
Nuestros niños y niñas en la amazonia son almas guerreras, con una resiliencia que nos inspira. Un diagnóstico de cáncer no debería ser una sentencia, sino el inicio de una lucha que toda la sociedad loretana debe librar unida. Por ellos, por su futuro y por un Loreto donde la salud sea un derecho, no un privilegio de la distancia.
¡Donde hay una necesidad, hay un León!





