Análisis y comentarios que van y vienen, y se seguirán generando, pero lo que causa asombro es que se intente hacer ver que la decisión que tomó el Congreso de la República es cualquier cosa, menos se incide en que fue una decisión que la normativa legal lo contempla.
Hemos estado escuchando y leyendo opiniones (a nuestro entender), demasiado alarmistas. Que si bien es cierto estamos en una situación delicada por la crisis económica y la enfermedad que nos trajo el Covid-19, negar la confianza al gabinete ministerial tendría que verse como un acto normal.
Que eso haya pasado luego de 20 años, tampoco es para hacer tanto drama, que se esta afectando los programas y proyectos esto es un tema que se debe observar y corregir, en el sentido de que nos fijamos en las personas que ocupan los cargos y no en que las líneas de trabajo y planes se deben cumplir, deben continuar.
Esto es como cuando un alcalde gestiona e inicia la construcción de una obra y no le termina, y de pronto ya termina su mandato, se cumple su gobierno y tiene que retirarse, sucede que el que entra ni mira el proyecto constructivo, lo ignora, y más bien hace otras gestiones y los desarrolla dejando de lado otros ya avanzados. Total equivocados.
Tenemos que incentivar que en todos los niveles de gobierno las políticas públicas y las gestiones sean sagradas, que se asegure su continuidad y que si no lo hacen que tengan mecanismos de no entregarles más presupuestos o en su efecto hasta sea motivo de vacancia o de retirarlos de la responsabilidad en el caso de ministros de Estado.
Esto porque se viene diciendo que no haberle dado la confianza al ya anterior gabinete ministerial, significaba un retraso en las gestiones que se venían haciendo, y eso nos parece un error, ya que se debe aplicar que las personas pasan, pero las políticas de gestión públicas tienen que seguir, continuar sin retrasos, y que los cambios de firmas no sean dramatizados, sino que se agilicen.
Ahora el presidente de la República, Martín Vizcarra, también estaba facultado dentro de la normativa a ratificar a los ministros que considere, menos al premier. Y ello tampoco tendría que parecernos anormal, al extremo que algunos ya hablan de vacancia presidencial.
En definitiva, tenemos que esforzarnos en ejercer la democracia, sí, la que nos da las normativas y leyes, y hacer que las políticas públicas se cumplan al margen de personas que solo pasan por los cargos.
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